De forma idéntica a como accedieron aquel laboratorio en un principio, accionaron los dos tiradores simultáneamente para dar lugar a un teclado etéreo que se desplegó en el atril de piedra. Lo último que quedaba por hacer era introducir el nuevo código y podrían salir de aquellas ruinas.
El artefacto funcionó tal como se esperaba que debía hacer y el anillo de piedra conjuró un agujero mágico que perforó la realidad, comunicando así dos sitios distantes.
Una mirada a esta ventana espaciotemporal mostraba lo que parecía ser el interior de una cueva helada, pero la imagen era borrosa y solo podían suponer que el próximo destino sería un lugar helado.
-¡A la mierda! ¡Nokzo no esperar a nadie! ¡Último en cruzar ser un carasapo! -Y el goblin se lanzó a lo desconocido, con tanta valentía como estupidez.
La valentía (o impaciencia) del goblin, era indudable, quizás demasiado osado, pero sin duda valiente, era una de las virtudes de el curioso amigo y sonriendo lo vio cruzar. Cambio el peso de una cadera a otra viendo, lo poco que podia, el otro lado. Humm ¿para cuando un sitio que le fuese bien? Este... Todos querían matarla porque era el enemigo predilecto, y este... Frio, no toleraba bien el frio, aun asi hizo de tripas corazón -No me gusta el frio... Yo soy puro fuego- y paso su cola por el cuello del semielfo ronroneando, era su manera de quitarle hierro al asunto, jugar, y sin muchos mas preparativos, siguio a Nokzo.
—¿¡Cómo que carasapo!?— gritó Stella con indignación fingida, y lanzándose en un sprint hacia el portal.
- Eh! No me dejeis aqui! - Suplicaba medio en broma medio en serio la gnoma al cruzar el portal.
No le hacia demasiada gracia que pareciera haber un lugar helado al otro lado... pero cualquier lugar seria mejor que aquel.
El semielfo se rie ante las palabras del goblin.
-¡Jajaja! Que no se diga que no somos tan valientes como nuestro colega Nozko.-
Acto seguido Celebraug atravesó el portal esperando no salir partido por la mitad del otro lado.
De improvisto el cruzar aquel portal se había transformado en una carrera para el grupo, fui mirando como uno a uno iban todos atravesándolo con el propósito de que no pasara nada extraño en el proceso. No parecía tener en absoluto la prisa que había crecido en todos los demás por aquellas palabras de Nokzo.
Solo cuando ya no había nadie más que faltara por cruzar es que miraría el portal se estremecería frotándose ambos brazos imaginando el frío que pasaría dentro de poco y se armó de valor para caminar hacia delante.
Athelia no había compartido la urgencia de sus compañeros por cruzar. Tenía anas de regresar, pero no creía que unos segundos más fueran a casuar una diferencia notable; tal vez estuviera equivocada, ¿quién sabía?
Se ajustó la capucha de su capa que le ayudaba a mimetizarse con el entorno. Prácticamente era la última. Tras mirar a Albedo a los ojos comprendió que el hechicero deseaba ser el último. Tal vez deseaba despedirse en solitario de aquel lugar o algo así; era un tipo muy raro aunque le cayese bien.
Asintió a su compañero para encaminarse a través del portal dejando que fuera él quien cerrase la comitiva.