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[DM08/20] La Telaraña

⋩ Capítulo 6: Interludio (Bessa + Guileon) ⋨

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28/08/2020, 16:32
Narración

4º día del Doncel. Mes del Doncel. Año 242 D.D. 

Lugar: Rincón secreto en el jardín.

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28/08/2020, 17:43
Guileon Vance

Sentado en el rincón del patio, Guileon sentía un nudo en la boca del estómago. Tal vez por aquella razón el muchacho se levantaba constantemente, para dejarse caer al cabo de unos momentos. Las palabras de su madre, las de Lady Morna, apenas un tímido murmullo. La ansiedad que le provocaba el deseo de hablar con lady Bessa, pese a no abrigar demasiadas esperanzas, prevalecía sobre el ánimo y los pensamientos del joven caballero.

Y sin embargo la chica volvía a aparecer frente a sus ojos, esbelta y bella. 

Guileon tragó saliva. Se dio cuenta que no sabía por dónde empezar. Se habían dicho tantas cosas... pero las palabras le sobraban siempre que contemplaba a Bessa.

—Mi Lady... lamento mucho lo de vuestro padre. Lord Esthal siempre fue cordial y amable conmigo, y sentía un orgullo de león por vos.

Inspeccionó el rostro de la chica antes de continuar.

—Hay mucho de lo que quiero hablarte... y sin embargo, una de las palabras que ha pronunciado mi infame amigo ha quedado grabada en mi, y ya no puedo apartarla... —se acercó a la chica, inclinándose para poner una mano delicada en su vientre— ¿Es verdad? —preguntó en un susurro y con la voz trémula, sin saber muy bien cuál era la respuesta que deseaba escuchar.

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28/08/2020, 23:39
Bessa Hawick

Bessa se acercó en silencio a aquel lugar en el que había pasado tanto tiempo con Guileon y que en los últimos días se había convertido en un escenario mucho más agotador, en el que habían discutido más de lo que le hubiera gustado, e incluso a veces se habían dicho palabras que al menos ella nunca hubiera querido escuchar. La joven seguía llevando el mismo vestido negro que había llevado al juicio por el asesinato de su padre, su pelo estaba desarreglado y su aspecto sin duda no era el mejor que había tenido, aun así seguía siendo hermosa, en aquella tristeza que la envolvía seguía habiendo lugar para la belleza.

Al escucharlo, cerró los ojos dando un suspiro.

Te agradezco tus palabras, Guileon ―respondió, dedicándole una mirada triste―. Así era, me alegra que sintieras ese afecto por su parte, de verdad que te agradezco que me cuentes eso, para mí era la persona más importante. 

No tardó en llegar la pregunta que esperaba de él.

¿Recuerdas que ayer te hice prometerme algo, Guileon? ―le respondió con otra pregunta, pues creía que aquello sería importante―. Te dije que si me casaba con Urthen ―dijo su nombre con desprecio―. Deberías cumplir algo para mí. Ahí ya sabía que mis hijos de ese matrimonio serían pupilos de Aguasdulces y que posiblemente tú te desposaras con Ser Clarinthe. Te iba a pedir que lo hicieras, y que fueras el mejor esposo que una mujer podría desear, para que así pudieras cumplir con mi promesa.

»Te iba a confiar a mis hijos para que te aseguraras de que no les pasase nada, pero especialmente te iba a confiar al primero, y quizás el último, pues no le querría confiar su educación, cuidado y protección a otro que no fuera su padre, Guileon. Por lo tanto, la respuesta es sí, eso que dijo tu amigo era cierto, dentro de mí esta nuestro hijo.

Puso la mano sobre la suya, permitiéndole acariciar su vientre.

Quería que se pareciera a ti, pero eso podría ser incluso peligroso, por eso necesitaba que tú lo protegieras con tu vida de todo mal y se que lo harías; pues si no se parecía a ti, se parecería a mí, y esperaba que eso fuera suficiente.

»Perdóname por no habértelo dicho antes, pero tenía miedo a decepcionar a mis padres y a mucho más que eso, Guileon ―le dijo compungida―. Te iba a confiar lo que más me importa, y ahora quiero pedirte que a pesar de que lo sepas, sigas manteniendo el secreto. Confío en ti, sé que no dirás nada.

Luego ladeó la cabeza, mirándolo para saber que pensaba realmente sobre todo aquello. 

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29/08/2020, 00:35
Guileon Vance

Adornando los jardines de Fuerte Floresta se podían vislumbrar, diseminadas en distintos lugares, viejas esculturas de piedra cubiertas parcialmente por las enredaderas. Así exactamente se sintió el chico al escuchar la confesión de su amada. Sin hacer ademán de moverse durante unos largos segundos, sintió como las enredaderas —las intrigas, las palabras recientes— comenzaban a ganar terreno por su cuerpo, atrapándolo, asfixiándolo lentamente.

—Bessa... —una sonrisa dubitativa, un atisbo de felicidad inconstante asomó en el rostro Guileon— Mi hijo... nuestro hijo —miró primero a la madre a los ojos, para luego bajar la vista hacia su vientre, haciéndole cosquillas con la nariz, como si ya estuviera jugando con el pequeño o la pequeña Guileon— No, por los Siete, es mejor que se parezca a ti en cualquier caso —añadió con una sonrisa tensa por el esfuerzo de contener las lágrimas.

Abrazó fuerte a la chica, con la mejilla pegada aún a su vientre, manteniéndose en silencio.

—¡Si lo hubiera sabido antes! —exclamó negando con la cabeza, en un esfuerzo por controlar la emoción que sentía— Temo haberos defraudado, y aún peor... —añadió con un aspecto sombrío en el rostro, pero volvió a sumirse en su mutismo por unos instantes.

—Mi unión con Ser Clarinthe es cosa del pasado —admitió incorporándose, con una mano aún sobre el abdomen de Bessa— Por eso estaba de tan buen humor hoy de mañana, pese a las noticias... —dijo con un tono algo culpable— Tully vino a verme a mi habitación. Mi madre decidió mantenerme allí encerrado la noche anterior para que no cometiera ninguna tontería durante vuestra boda... y no la puedo culpar. Pero entonces acudió Tully para preguntarme si estaba realmente dispuesto a aceptar el lema de su casa como propio... al final terminé admitiéndole que no, que para mí nadie es mas importante que vos. Entonces logré establecer un pacto con ella. Si declaraba respecto a los rumores que había escuchado sobre Lord Lyonell frente a Lady Harriet, ella intentaría detener nuestra boda. Creo que estaba dispuesta a casarse conmigo, aunque dudo que realmente lo quisiera, y según la Ser, ella tiene la fuerza suficiente como para imponerse a su madre. Eso me libraría a mí de hacer enojar a Lady Gianna con mi negativa, y de ponerla en una situación vulnerable con los señores de la Tierra de los Ríos. Si Ser Clarinthe se negaba, entonces nadie podría culparme a mí o a mi madre.

Se llevó las manos a la cabeza.

—Pero ahora veo que todo ha sido un error... si se lo llevan a Aguasdulces, ¿cómo podré cuidarlo? ¡Soy un idiota! Además, ya lo habéis oído, mi propia madre me quiere desheredar, y vuestra madre tampoco me guarda afecto. El hijo rechazado de una casa antigua no tiene mayor importancia que el más simple de los campesinos.

Aún con el rostro escondido entre sus manos, añadió.

—Pero... ¿en verdad seguirán adelante con esta locura? Sé que Mawney ha mezclado fantasía con realidad, pero vuestro parentesco con Lord Urthen es muy posible... Apenas los Targaryen se animan a tanto... —con un gesto determinado en el rostro, añadió —Aún no me han desheredado, eso es algo que debe sancionar el propio Rey. Seguro que hago las paces con mi madre ante de llegar a tanto. Ella guarda un gran rencor contra vuestra madre por mi cautiverio extendido, y su viejo corazón teme que mi lealtad se encuentre con vuestra casa antes que con los Vance. Pero si Ser Clarinthe consigue cancelar nuestra unión... ¿No hay forma de convencer a Lady Morna de seguir otro camino?

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29/08/2020, 11:09
Bessa Hawick

Los ojos de la joven no dejaron de mirarlo en ningún instante mientras le explicaba los motivos por los que había estado de buen humor aquella mañana. Su ceño se frunció un poco, pues sabía bien lo que la había molestado. No dijo nada ya que quería saber todo lo que había ocurrido, y cuando terminó, dio un suspiro. Por un momento no supo que pensar y se quedó en silencio, mirando al que ni siquiera estaba segura de que siguiera siendo el heredero de los Vance.

Ya te dije que lo eras ―dijo, en un tono mucho más suave cuando mencionó que era un idiota―. Pero no te preocupes por eso, da igual.

Cuando le preguntó por si seguiría con esa locura, la joven volvió a quedarse callada, sin apartar la vista de él.

No pienso casarme con el hijo del hombre que asesinó a mi padre, eso deberían tenerlo muy claro. Ningún acuerdo puede tener vigor si una de las partes mata a la otra, el simple hecho de que alguien pueda pensar lo contrario, me parece casi un insulto. ―Tomó aire―. Y de lo que dijo lord Mawney no me creo ni la mitad de la mitad, dijo muchas mentiras sobre mí a las que para sentirse protegido catalogó como rumores; pero aun así no tuvo reparos en contarlo por si podía hacer daño.

Siguió mirando a Guileon, reflexionando sobre sus últimas palabras, pues aquellas sabía que podían ser la oportunidad que buscaba.

Hablé con tu madre hace dos días, debería recordar lo que me dijo, que los jóvenes no debíamos cargar con las losas que soportan nuestros mayores. ―Tomó la mano de Guileon―. Yo no odio a tu familia ni a ti, eso ya lo sabes. ¿Tú nos guardas rencor, Guileon? ―preguntó, casi sabiendo que diría lo que quería oír y que no tenía por qué ser la verdad, ya que nadie parecía querer decirla.

Podría haberla Guileon ―terminó diciendo―. Si cambiaras algunas cosas, algunas peleas sin sentido y algunas palabras que nunca deberías haber dicho y permanecieras a mi lado, la habría. ―Lo miró a los ojos―. He hablado con mi madre, y sí tú estás dispuesto a hacer eso por mí y actuar de forma calmada, pues liderar nuestras Casas no será fácil, a mí me gustaría pedirte si querrías casarte conmigo y formar esa familia que está apunto de nacer.

»Mi madre sabía que te iba a decir esto y también ha ido a hablar con la tuya para pedirle su consentimiento. Así que solo falta que los Vance aceptéis. ―Sus ojos se movieron para perderse en los jardines de Fuerte Floresta―. Por supuesto hay más cosas que voy a perdirte, pues sé que algunos otros rumores no eran precisamente eso ―añadió con un murmullo―. Lo sé, pues no solo lo supe por el consejero de tu familia.

»Sé que está mal que te lo diga yo, pues también te oculté algo ―dijo, llevando la mano a su vientre y volviéndolo a mirar―. Pero creo que no es exactamente lo mismo, pues con lo mío existía la posibilidad de que te alegraras. Así que si vuelves a ocultarme algo, te prometo que no seré tan permisiva, pues esto ahora lo hago sobretodo por nuestro hijo.

Hizo una pausa, mirándolo con seriedad.

Sino no creo que fuera capaz de perdonarte. Espero no arrepentirme, Guileon; pero por mi parte está todo olvidado si aceptas comprometerte conmigo y llevar a cabo lo que he planeado para nuestro hijo, o hija —dijo, sonriendo y bajando la vista hacia su vientre—. Ya tengo pensado los nombres que podría llevar, espero que estés de acuerdo. 

»Ven, acércate y dinos que piensas de todo esto —dijo, tendiéndole la mano para que la tomara. 

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29/08/2020, 14:04
Guileon Vance

De repente Guileon pareció notar el sol en lo alto del cielo azul. Su sonrisa se ensanchó tanto, que tal vez sintiéndose culpable por las penurias de aquel día intentó recomponer una expresión más comedida, aunque con poco éxito. Cuando Bessa le tendió su mano, el muchacho la tomó con entusiasmo, procurando atraerla hacia sí para levantarla de la cintura por los aires, con una delicadeza mucho mayor a la usual.

—Jamás te ocultaré nada más, lady Bessa —replicó riendo, embriagado de alegría— Seré el padre perfecto para nuestro hijo, y vuestro consorte más obediente y devoto —añadió intentando verse serio y responsable, alisándose el pelo como si aquello fuera prueba suficiente— Voy a cambiar completamente. Seré cordial y respetuoso como lord Urthen, observaré los deberes protocolares, y no probaré más vino salvo en ceremonias oficiales. Mi principal deber será hacerte la muchachita más alegre de los Siete Reinos.

Mientras decía todo aquello había pretendido zarandear a la chica por los aires, pero por momentos parecía recordar algo y procedía con mayor cautela.

—Nadie tendrá hijos más hermosos ni más nobles que los nuestros —añadió jadeando por el esfuerzo— Daos cuenta, mi Lady, ganarán todas las competencias de todos los torneos, con vuestra puntería y mi astucia para la batalla —dijo  subiendo el labio inferior, con una mirada petulante en el rostro— Les entrenaré de manera mucho más disciplinada de lo que hicieron conmigo, así serán mejores espadachines que su padre. Aunque difícilmente puedan superar vuestra puntería, querida Bessa.

Guileon mantuvo la mirada clavada en un punto fijo que no parecía encontrarse en aquel jardín, sino en su propia imaginación.

—Será la envidia de todos los Señores y Señoras. Será como el Príncipe Dragón, o tal vez como la Princesa Guerrera Nymeria, y nos reiremos cuando todos los nobles ingenuos de los Siete Reinos presenten a sus indignos hijos para pedir su mano. Y cuando por fin se case, la ceremonia será el evento más extravagante de Poniente, con líderes y caballeros de todos los reinos e incluso de más allá del Mar Angosto.

Intentando controlar un tanto la emoción, entrelazó las manos con las de lady Bessa al tiempo que le llenaba de besos la barriguita.

—He sido un idiota, pero ya no más. Probaré ser vuestro digno consorte y un mejor padre. ¿Qué nombres has pensado? Yo creo que si nos sale niño, le deberíamos poner Esthal —añadió con seriedad, antes de que por su rostro volviera a pasar aquella sombra de duda.

—No quiero... no quiero distraerme de esta felicidad... Pero te he prometido ser sincero, y hay una cosa, una sola cosa de la que me arrepiento más que nada... pero no sé si confesártelo, tal vez ya lo sepas, tal vez se trate de lo que dices saber... —añadió con cierta esperanza, bajando la mirada. Estaba claro que se encontraba terriblemente avergonzado por lo que se diría a continuación.

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29/08/2020, 15:57
Bessa Hawick

La joven sonrió al ver la alegría en el rostro de aquel chico con el que había crecido, que iba a ser el padre de su hijo y que podría acabar siendo su esposo. Dejó que la llevara junto a él, acercándose a su pecho y apoyando por un momento su rostro en él.

¿Entonces aceptas? ―preguntó retóricamente, mirando hacia él. Bessa estaba contenta de escuchar aquello que decía, pues quería confiar en él, siempre lo había hecho, pero esta vez esperaba de corazón que no le fallara, no por ella, sino por el bebé que estaba por nacer―. Tampoco quiero que dejes de ser tú, Guileon. Solo que cuando nos toque hablar con personas como Lady Harriet, debemos actuar con la educación que requiere esa situación. Tratar bien a nuestro servicio, e incluso encajar las burlas como podrían ser las canciones de los bardos. Se hablará mucho de nuestro hijo, pues nacerá antes de lo que debiera esperar la gente, debemos hacer oídos sordos a todo eso, o al menos no dejarnos llevar por la ira.

»Cuando estés conmigo, siempre puedes ser tú mismo, ya que fue eso lo que empezó todo esto. Solo que hay situaciones en las que debemos comportarnos, tú y yo ―terminó, encogiéndose de hombros a su lado―. Debemos dar ejemplo, habrá alguien que se fijará en nosotros durante muchos años.

Se río con dulzura ante el comentario sobre la hermosura y la nobleza de la descendencia de ambos y se quedó a su lado mientras lo escuchaba, atenta a las promesas que le hacía.

No hace falta que ganen ningún torneo para impresionarme, no necesitan participar en eso, con saber yo misma que están preparados para ello me bastará. Algunas habilidades es mejor dejarlas para cuando realmente sean necesarias y no mostrarlas a todo el mundo. ―Alzó su rostro para mirarlo cuando mencionó que difícilmente podrían superarla con el arco―. Al igual que yo conseguí superar a mi padre, me encantará ver como ellos me superan a mí. Pienso enseñarles desde pequeños de la misma forma que hizo mi padre.

Dio un suspiro, frotándose un ojo, antes de volver a tomar la palabra.

Su boda no es lo que más ilusión me hace, Guileon ―dijo, bajando el tono de voz a medida que hablaba.

Pero aquel momento de tristeza desapareció ligeramente cuando supo que estaría de acuerdo con el nombre de su hijo en el caso de que fuera varón.

En ese había pensado, no era difícil adivinarlo ―le confesó, suspirando de nuevo.

Cuando Guileon pareció decidido y a la vez avergonzado a cumplir con lo que había prometido; Bessa no se separó de su lado y lo abrazó para mantenerlo junto a ella.

Deberías decírmelo, si me enterara más adelante por boca de otro no volvería a confiar en ti. Sé que quizás no sea de mi agrado, pero como he hecho hasta ahora, no quiero enfadarme con aquellos a los que siempre he considerado parte de mi familia, Guileon. ―Tomó aire e hincho su pecho mientras alzaba los ojos hacia él, mirando fijamente sus oscuros ojos que tanto le gustaban―. Te prometo que intentaré no enfadarme.