Partida Rol por web

Finales y principios

[Capítulo 3.3] El almacén

Cargando editor
07/02/2020, 02:21
Narradora

Nueva York, lunes 16 de noviembre de 2037, 18.00.

El almacén era uno de esos rincones en los que Robin se sentía cómodo. Normalmente era él quien llevaba el control de todo lo que guardaban allí y se encargaba de que todo estuviese en su lugar, para que hacer inventario fuese una labor cómoda y sencilla. Le gustaba poder ver de un solo vistazo cuánta cantidad había de cada cosa.

Dos de las cuatro paredes de la sala estaban cubiertas de estanterías, con cajas y bolsas distribuidas en ellas. En otra había cajas, algunas con productos de la huerta en su interior y otras reservadas para llevarlas al mercado. Finalmente, junto a la puerta había una mesa. Allí Robin tenía una caja de plástico de las que antiguamente se usaban en las fruterías, y en ella solía dejar esas bolsitas aromáticas, lúdicas o de especias que preparaban para usar como moneda de cambio. De tanto en cuando distribuía algunas entre la gente del Morris, pero cuando lo necesitaban o iban a salir solían cogerlas ellos mismos. Todo tenía su orden y su lugar.

Pero aquel día a su regreso de la Comunidad había descubierto que alguien, alguno de los que se habían quedado en el refugio, había alterado aquel orden. No es que las cosas estuviesen desordenadas o revueltas, no era eso. Era, simplemente, que ese alguien se había dedicado a alterar la colocación ya existente, siguiendo un criterio distinto al que el pelirrojo llevaba años usando. 

Así que en cuanto se liberó de la reunión fue allí para empezar a colocar todo como debía estar. No llevaba ni cinco minutos en esa tarea cuando Shamira dio unos toques con los nudillos a la puerta y se asomó al interior.

Cargando editor
07/02/2020, 02:41
Shamira

Las mejillas de la chiquilla tenían algo de color y parecía algo tímida. 

Robin —lo llamó, aún desde la puerta—. ¿Qué haces? ¿Te molesto?

Cargando editor
09/02/2020, 23:30
Robin

A Robin le gustaba estar ocupado para no darle oportunidad a su cabeza para tenerlo preocupado. No tenía ganas de pensar dónde estaban los demás, sino solo de devolver las hortalizas, latas y excedentes donde debían estar.

De hecho estaba tan concentrado en su tarea que no fue consciente de la voz de Shamira hasta unos segundos más tarde cuando el eco de ella golpeó en su cerebro con el aviso de que estaba tardando en contestar.

Nunca molestas —se esforzó en parar de moverse para atenderla y aun así antes de volver a hablar lanzó un puñado de hierbabuena a su caja legítima—. ¿Necesitas algo? ¿Es para hacer la cena?

Cargando editor
11/02/2020, 03:06
Shamira

Con las primeras palabras de Robin las mejillas de la muchachita se apretaron con una sonrisa que coloreó más su rostro. Pasó al interior y se acercó hasta quedar a un par de pasos del chico. 

—No, qué va. Es que quería hablar contigo de una cosa —respondió, pero a pesar de lo que decía, lo que hizo a continuación fue quedarse en silencio. 

Dio un paso más y lo retrocedió para luego volver a darlo, en un extraño baile inquieto. Saltaba a la vista que estaba nerviosa, no sólo por esa forma de oscilar sobre sus pies, sino también por el modo en que enredaba un hilo del jersey en un dedo, una y otra vez. Tardó un poco en encontrar las palabras en su garganta y volver a hablar. 

—A ver. Yo no iba a decir nada, pero es que un amigo me ha dicho que lo mejor es que hable contigo de esto. Y entonces he entendido que es mejor que sí. Aunque más que hablar, lo que quiero es preguntarte una cosa. Pero necesito saber que si te lo pregunto me responderás de verdad. 

Lo miró a los ojos y se mordió el interior de la mejilla, indecisa. Fuese lo que fuese, parecía que era algo peliagudo para ella.

Cargando editor
11/02/2020, 09:07
Robin

Robin se preparó para escuchar lo que Shamira necesitaba pero solo llegó silencio y con él una ligera incomodidad por no saber si debía darle tiempo o hacer alguna seña de que podía empezar a hablar.

 

Los nervios de la chica empujaron su mirada hacia el entorno planeando una solución para ese baile que fuera por lo que fuera no le hacía ningún bien. Y fue entonces cuando dió con una caja llena de papas grilladas que no lamentaría usar de asiento.

 

Con media sonrisa se disculpó para moverse pero antes de hacerlo ella volvió a hablar y el pelirrojo creyó más conveniente escucharla con atención, en vez de a medio hacer otra cosa.

 

Sus párpados se entreceraron con preocupación y empezó a sobreanalizar cada palabra de la joven.

 

¿Un amigo? —pensó en voz alta y al instante sintió haber puesto la nota en ello cuando lo importante era lo que le preocupaba a ella. 

 

 Sin embargo, le había extrañado esa palabra en Shamira. 

 

«¿Tiene amigos fuera del Morris? ¿Lo sabe Morgana? ¿Y les habla de nosotros?»

 

Imaginó que si fuera alguien del Morris le hubiese llamado por su nombre, es decir, que podía ser que la mitad de las veces que asumía a Shamira a salvo en su habitación, en realidad estuviera en cualquier parte de Sugar Hill.

 

«¿Está enferma?» saltó de pronto su cabeza pues si tenía que hablarlo con él podría ser algo de salud, algo que además no quería decirle a Morgana «¿Está embarazada?» se asustó recordando la conversación del día anterior en la cocina. Shamira se había mostrado muy incómoda cuando le habían preguntado si quería niños...

 

Retrocedió medio paso para aposentrase contra el borde de la mesa. Lo necesitaba.

 

Claro —corrigió su desliz anterior—. Dime ¿Qué hay en tu cabecita?

 

Cargando editor
13/02/2020, 22:48
Shamira

Shamira, enredada ya en lo que la había llevado a ese almacén no pareció reparar en la primera pregunta de Robin, quizás no le dio importancia o tal vez la dejó sin responder deliberadamente. Como fuese, se mordió el labio y enredó el hilo en el dedo varias veces antes de reunir el valor para hablar de nuevo.

Pues que me gustas —soltó al fin, a bocajarro, y sus mejillas se volvieron del color de las cerezas maduras, dándole un toque granate a su tez tostada—. Me gustas muchísimo. Y necesito saber si yo también te gusto. A veces me parece que sí, pero otras que no. Por eso te pregunto. Pero quiero que me respondas de verdad. —Frunció un poquito el ceño—. Ya no soy una niña.

Sus ojos se clavaron en los del pelirrojo, llenos de expectación. Su rostro era una amalgama de emociones: esperanza, anhelo, ilusión y también miedo al rechazo. Sus dedos seguían machacando el jersey sin descanso, pero sus pies se habían quedado inmóviles. A Robin incluso le pareció que estaba conteniendo la respiración, a la espera de su respuesta.

Cargando editor
17/02/2020, 08:57
Robin

La confesión de Shamira le cogió fuera de juego y su primera reacción vino por parte de sus mejillas que se colorearon a juego con las de ella. Sus ojos se abrieron abrumados por tener de pronto un corazón tan tierno en sus manos y en cierto modo se vio reflejado en ella frente a Alec.

Por otro lado, el alivio por haber espantado todas las paranoias de su cabeza liberó un suspiro que le desanudó las cuerdas vocales.

Soy gay —soltó igual de abrupto que ella sus primeras palabras como si ambos estuvieran practicando como quitar apósitos—.

Luego se quedó un segundo dubitativo pues como aquello le parecía tan obvio pensó que igual sabía que lo era pero no lo que ello implicaba y estuvo a punto de preguntarle. Sin embargo, no solo le había dicho que no era una niña, sino que de verdad no lo era y no quería ofenderla con una pregunta tan elemental.

«Eso, recházala y llamala tonta» se ató la lengua.

Me gustas pero no en ese sentido, siento haberte dado una sensación equivocada.

Cargando editor
18/02/2020, 01:31
Shamira

Los ojos de la muchachita se abrieron redondos como platos con esas dos palabras que verbalizaban un rechazo más allá de cualquier esperanza. Su rostro no podía enrojecer más, pero su labio inferior empezó a temblar. 

—Ay, madre —dijo, sin saber dónde meterse, antes de empezar a balbucear—. Y-y-y-yo...

Pestañeó. Se tapó la boca con la mano. Sus ojos se llenaron de arrepentimiento por haber provocado aquella situación tan incómoda. Tardó dos segundos en ser capaz de hilar más de dos palabras seguidas.

—Ay, Robin. Lo siento. Qué vergüenza. Perdona, no quería molestarte. Olvida lo que te he dicho. Me voy, me voy. 

Y se dio la vuelta con torpeza para tratar de huir del almacén, pues no tenía pinta de que el suelo fuese a tragársela, como deseaba en ese momento. 

Cargando editor
20/02/2020, 11:03
Robin

El chico apretó los labios para contener una risa que se le hubiese antojado de irrespetuosa de haberse escapado pero la reacción de la chica le pareció tan adorable e innecesaria que se volvía cómica.

Respiró profundo por la nariz para empujar el cosquilleo divertido de su voz hacia el fondo de su estómago y alzó un poco las palmas de las manos pidiendo freno a la rojez compartida de esa habitación.

- No, Sham, yo lo siento - se disculpó sin saber muy bien porqué-. No-no me has molestado lo más mínimo. Es un elogio precioso, gracias -dijo rápido como un contrahechizo a esa desaparición invocada por la chica-.

Pero más allá de esas palabras no hizo nada para retenerla, no sabía que quería ella pero sí sabía que a él no le hubiese gustado lo más mínimo que alguien le impidiera esconderse en una madriguera.

- Solo... si puedo pedirte algo: por favor no me evites, sería una putada.

 

Cargando editor
21/02/2020, 02:14
Shamira

La chiquilla detuvo su escapada al escuchar la voz de Robin y ahí, junto a la puerta, empezó de nuevo a bailar sobre sus pies, nerviosa y avergonzada a partes iguales. La petición del pelirrojo hizo que sus ojos se abriesen un poco más y se llevó las manos a las mejillas, como si temiese que su rostro empezase a arder de un momento a otro de tan caliente lo sentía. 

Lo intentaré —prometió tras pensarlo un segundo. No parecía capaz de asegurar nada más allá de eso, pero a pesar de lo sucedido un momento atrás seguía mirando a Robin con devoción—. Y-y-y... de nada. Eres genial. Ojalá no... yo... T-t-engo que ir a ver qué hace Linc, seguro que la está liando. 

Sus labios se fruncieron en una mueca de disculpa. Se daba cuenta de que estaba haciendo en ese instante justo lo que él le había pedido que no hiciera. Pero el bochorno del momento era ya demasiado para ella. Cogió aire por la nariz y le hizo un gesto con la mano antes de esfumarse por la puerta. 

Apenas habían pasado un par de segundos desde que Shamira salió huyendo cuando Robin escuchó voces cerca de allí. Apostaría a que venían del rincón del pasillo donde estaba atada Anastasia en el que flotaba el mal olor de sus heces. Al entrar en el almacén había visto que alguien le había dejado restos del huerto para comer y estaba entretenida masticando y masticando. Ahora parecía que algunos del refugio se acercaban al animal, quién sabía para qué.

Cargando editor
23/02/2020, 20:21
Robin

Robin se quedó mirando el espacio que antes ocupaba Shamira con una sonrisa boba en los labios y el corazón algo encogido. 

Sus pensamientos no fueron claros en ese momento y ante la miscelánea de emociones decidió escuchar únicamente aquella voz que acallaba la pena y la ansiedad mandado ordenar.

Escuchó voces y conectó la atención del oído a ellas pero desde la huída de Hope, Anastasia le parecía todavía más molesta que antes. Su destino ya no era asunto suyo.