Partida Rol por web

El precio de la milla

13º de asedio "Enviudador"

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15/11/2016, 22:29
Director
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Marcus Druso

Sargento.

Agripa Numera

Pardilla Marcus, desea la muerte.

Aurelius Naevatis

Sargento.

Lucius Arrio

Pardillo Aurelius, heroico.

Nicodemus

Médico.

Titus Camillus

Pardillo de Nicodemus, verde.

Cneo Varrón

Especialista en armas.

Cayo Flaminio

Pardillo de Cneo, vago.

Appius Albius Vespillo

Heavy Gunner.

Celonius

Pardillo de Appius.

Quintus Sertorius

Especialista en armas.

Aulus Sextus

Pardillo de Quintus, heroico.

Quintus Noctis

Especialista en armas.

Milo Licto

Pardillo de Quintus, pesimista.

Flavia Oriestes

Heavy Gunner.

Desiderius

Pardillo de Flavia, disidente.

Marius Barcca

Especialista en armas

Cayo Dominicus

Pardillo de Marius, leal.

Faustus

Heavy Gunner.

Celsus

Pardillo de Faustus, sarcástico.

Cayo Lelio Cornelio

Especialista en armas.

Quinto Flabio Maximo

Pardillo de Cayo, afable. 

Cassius

Sargento

¿?

Notas de juego

Pendiente de completar.

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16/11/2016, 02:18
Teniente Augustus
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Las Schola Progenium, benditas academias distribuidas a lo largo de los dominios del Emperador, son unos lugares escasos pero que producen lo mejor de lo mejor del Emperador. Acogiendo toda clase de huérfanos prometedores, normalmente hijos de oficiales imperiales, forman a los comisarios, los storm troopers. Y, más raramente, algún regimiento. Como fue vuestro caso. 

Hace más de dos siglos, fuisteis formados e instruidos en vuestra Schola, para formar una unidad de asedio de élite. De pocos miembros, pero fieros y decididos, además de equipados prácticamente con lo mejor que la Guardia podía proveer. Solo los cuerpos de élite de storm troopers, y algunos regimientos aislados, podrían presumir de ir mejor preparados que vosotros. Un regimiento diseñado para barrer del mapa a cualquier enemigo del Emperador, siempre en su sagrado nombre, con fe y fuego láser. Sin embargo, la Disformidad no puede vencerse combatiendo, y en vuestro último destino, os jugó una mala pasada. 

El viaje para vosotros transcurrió con normalidad, pasasteis dentro del Mar de Almas el tiempo que era esperable y emergisteis de vuelta al espacio real sin complicaciones, bien alineados con el planeta destino y listos para uniros a la lucha. Solo que, entre vuestra entrada al Inmaterium y vuestra salida habían pasado doscientos años. El conflicto había sido una pérdida catastrófica, hasta el punto de que el planeta había sido bombardeado hasta erradicar toda vida en él. Y vosotros... No habíais logrado hacer nada. 

Ese sentimiento de culpa y de frustración echó raíces con fuerza dentro de cada uno de vosotros, pero hubo un hombre decidido a no rendirse. Vuestro oficial al mando, el Teniente Augustus. Consiguió, no sin esfuerzo, volver a motivaros, asegurando que podríais volver a combatir en el nombre del Emperador y purgar así la sensación de culpa por lo ocurrido. Que de nuevo combatiríais en su nombre, siendo el campo de batalla el elixir que sanaría vuestras almas y os devolvería vuestro orgullo de soldados. 

El camino desde entonces no ha sido fácil. No pocos equívocos que podrían haber acabado en tragedia cuando su nave, desconocida en principio, aparecía de pronto. Muchos formularios que rellenar, muchas amargas discusiones con oficiales del Administratum. Pero el Emperador sonríe a los suyos, y finalmente habéis obtenido una oportunidad. El regimiento, junto a otros, ha sido movilizado para atender una petición de auxilio. Sélica IV, en el Segmentum Obscurus. Por lo visto, lleva sumida en una guerra civil varias décadas, y ahora todo se ha complicado con la intrusión en el conflicto de los Poderes Ruinosos. Representando al glorioso Martillo del Emperador, vosotros, junto a otros regimientos, habéis recibido el encargo de participar en la lucha y limpiar de traidores ese planeta. 

Hace una semana que llegasteis al planeta, emocionados por la perspectiva de poder ganaros un puesto de nuevo en los ejércitos del Emperador, y compensar la sensación de fracaso provocada por aquel retraso inevitable, y desde entonces no habéis disparado una sola vez. Parece ser que os toca desempeñar un humilde papel, junto a otros regimientos, en una guerra de trincheras. Es una doctrina de enfrentamiento anticuada y desfasada, aunque parece ser cosa de los nativos más que de los oficiales imperiales, y que se ha montado tanto lío que no tiene ya mucho arreglo. Este planeta, designado como Mundo Agrícola según los datos que manejáis, es de clima húmedo y templado, con abundancia de vida vegetal y animal, y parece que próspero hasta que hace 30 años estalló la guerra. Lo cierto es que comprobar la diferencia entre los campos  de camino a las trincheras, y la propia tierra de nadie, es algo desolador. Esta franja de tierra, conocida como el estrecho de Neville, y que une la gran masa continental del planeta, que estaría dividida en dos de no ser por este lugar, se ha convertido en un cuello de botella para ambos bandos, lleno de barro, minas, alambre de espino, fortines y muerte.

Sin embargo, más allá de todo eso, esta primera semana ha sido tranquila. No ha habido ataques, aunque sí una tensa vigilancia. Por lo que os han contado algunos milicianos, esto es un maldito infierno, cosa que concuerda con lo que se ve más allá de la trinchera. Entonces solo queda esperar a que los enemigos del Emperador ataquen, o a que se os ordene atacar a vosotros.

Notas de juego

 

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10/11/2018, 17:10
Inquisidor Harkon
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El incidente 13º

Aunque no es de dominio público para aquellos ajenos al glorioso 13º de asedio, los miembros de este regimiento han quedado "marcados" por un percance sufrido durante la primera toma de contacto con el enemigo, en la primera línea de las trincheras leales. El combate se resolvió de tal forma que el regimiento hizo prisioneros entre los soldados atacantes. De hecho, como sabríais más adelante, fuisteis los únicos que lograron capturar con vida a alguien. 

El informe de los prisioneros atrajo a las trincheras a dos grupos que deseaban hacerse cargo de ellos. El primero, compuesto por el mermado cuerpo de arbitradores de Sélica IV, venía enviado por el Alto Mando para hacerse cargo de aquellos traidores. El segundo, con dos decenas de stormtroopers de negras armaduras, venía de parte del Inquisidor Harkon con el mismo objetivo. 

Algunos de los comentarios y actitudes mostrados no debieron ser de agrado de las fuerzas inquisitoriales, pues se llevaron a la fuerza a los prisioneros, así como a los sargentos Druso y Naevatis, el medicae Nicodemus, el especialista en armas pesadas Vespillo y el soldado especialista Varron, así como a sus auxiliares. Lo que ocurrió en el tiempo que estuvieron ausentes no está claro salvo para aquellos que lo vivieron, pero las consecuencias si quedaron claras.

Nadie ha vuelto a ver al sargento Naevatis o al especialista Varron, así como a sus auxiliares. Y ese mismo día, el teniente Augustus hizo distribuir una circular en el regimiento ordenando expresamente acatar en el acto cualquier orden de la Inquisición, así como estar preparados para responder a su llamada en cualquier momento.

Notas de juego

Creo que no está de más dejar esto aquí.

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03/10/2019, 23:07
El Dios Emperador de la Humanidad
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La Hazaña de Colina Picadillo

El 13º no anda escaso de héroes, nunca lo estuvo. Siendo parte de la élite del Imperio del Hombre, es de esperar que entre sus filas surjan con cierta asiduidad individuos dignos de todos los honores y que se convierten en figuras merecedoras de protagonizar toda serie de disparatados relatos y leyendas. 

Una de ellas puede ser el sargento Cassius, uno de los héroes vivos entre los hombres y mujeres que forman este regimiento, ajeno para buena parte del Imperio y de las fuerzas que se han reunido en Sélica... Pero no para los suyos. 

Unos años antes de su peculiar "viaje" por la Disformidad, los Enviudadores se enfrentaron a un destino especialmente duro: el Waaagh de Ygar Quiebrapiñoz. Un kaudillo de una astucia fuera de lo común, se había rodeado de eztrambótikos y mekánikoz para potenciar a sus chikoz, logrando amasar una fuerza considerable que había hecho de las suyas a lo largo de la franja exterior del Última. 

Rechazados finalmente por una fuerza conjunta de la Armada Imperial, varios regimientos de la Guardia y la ayuda de una compañía de los Manos de Hierro, se habían retirado al planetoide donde habían empezado aquella operación, con el objetivo de lamerse las heridas y rearmar su horda. Por supuesto, las fuerzas imperiales no estaban dispuestas a consentir aquel acto. Una fuerza conjunta de la Guardia, compuesta por regimientos veteranos y varios de nuevo cuño formados a toda prisa entre los supervivientes de los mundos atacados por el monstruo piel verde, se prepararon para dar el golpe final a las fuerzas orkas. 

Por supuesto, el 13º estaba entre ellos, y tuvieron el honor de formar parte de las tropas que asaltarían la "fortaleza" del kaudillo, un montón de chatarra informe fundido con aquel lugar y erizado de armas y trampas que los Tácticos habían llamado Colina Alfa... Y las tropas rebautizado como Colina Picadillo, en una muestra de sombrío humor negro. Un nombre en cierto modo profético, dado lo duro y sangriento de las semanas de asedio, logrando el ascenso paso a paso y metro a metro... Y luego el descenso en el interior, tan lento y sanguinario como la llegada a la entrada que lograron forzar. 

Fue en este lugar donde Cassius se ganó su fama. La leyenda es difusa, y cambia en función de quién la cuenta, pero hay quienes dicen que él mismo acabó con el kaudillo (algo que cualquier académico puede desmentir, pues fue un joven sargento de los Manos de Hierro quién tuvo el honor de cobrarse esa pieza, después de que despedazara a buena parte de su escuadra), pero lo que está claro es que cosechó suficientes trofeos pieles verdes como para ganar un par de medallas, y algunos dicen que fue responsable directo de la caída de una parte vital del sistema eléctrico del fortín, mezclando un audaz uso de explosivos y grandes dosis de valor, algo clave durante el asalto final.