Partida Rol por web

[INCONCLUSA] Academia Holtzman de Humanidades y Artes (+18)

EL VIAJE...

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17/04/2014, 05:14
Alvar Von Krauser

Alvar lo niega, intenta decirle que no es así, que le deje explicarse. Pero, por algún motivo, Laurence parece empeñado en que su amor es fruto de sus dones empáticos. Al principio se siente morir, es como una mala broma. Que dude de su amor porque él puede provocar amor.

-No es así, no es eso, lo que me provocas no es fruto de tu don, tú eres lo que siempre he soñado sin saberlo. Se aferra a su mano como un naufrago a un salvavidas. Y de repente se ve a sí mismo agarrado a la mano del niñato de ciudad como si la vida le fuera en ello. Todo se ve más claro ahora. Lo que Laurence le ha dicho es que su amor vale pura mierda y que un tío como Alvar no puede seducir, ni sentir, si no es con ayuda de un psiquico empático o como mierda se llame el poder ese. Aparta la mano de la de su compañero.

¿Te crees que no puedo sentir sin ayuda externa? ¿Que las emociones que me provocas son fruto de tu poder?  ¿Solo por que se luchar y sobrevivir en vez de ser un niño llorón de Starda ya no tengo sentimientos? Eso os hace sentir mejor, ¿no?¿ Pensar que la gente que patrulla armada las fronteras, para que en la capital haya un concurso de decorar madalenas sin incidentes, no tiene sentimientos hace más asumible su muerte? Krimptong y sus pilotos tampoco tenían sentimientos, claro. Amaban a sus parejas y sus hijos porque alguien les echaba amor en polvo en el café.

Alvar agarra a Laurence de la pechera y lo empotra contra la fachada del castillo. Por supuesto que jamás le pegaría, aun en este estado de enajenación lo ama con locura. Pero ya que el chico no controla sus poderes del todo, usara eso en su contra. Laurence no lo sabe, pero Alvar tiene una cicatriz en la pierna fruto de las mandíbulas de un caimán. Gracias a la medicina moderna apenas es una línea rosada a lo largo de su gemelo derecho. Pero podría haber perdido la pierna de no estar acompañado por más gente. Rememora el dolor que pasó, los torniquetes, la sensación de desangrarse.

 

-Tú no tienes derecho a juzgar si lo que siento por ti es verdad o fruto de tu poder. Me he abierto a ti, revelándote mis debilidades, mostrándome entero y, aun así, en vez de conocerme, no haces más que proyectarme tus inseguridades. No te he hablado en toda la puta mañana porque anoche te largaste corriendo cuando trate de que el pelirrojo tuviera un poco de sangre en vez de horchata en las venas. Reconozco que no lo hice en el tono correcto, y por ello me he arrastrado suplicando tu perdón ¡Suplicando! Deberían borrarme de mi árbol genealógico solo por lo que estoy haciendo por ti y desterrarme del ducado por las cosas que haría si fueran necesarias. Por si no te parece suficiente, anoche varios muertos entraron en mi cuerpo mientras dormía para proyectar pensamientos en mis sueños, como iba a acercarme a ti, ¿por qué querría hacerte sentir el frío de la muerte en tu interior?

Respóndeme a una pregunta ¿Quieres que lo nuestro, sea lo que sea "lo nuestro", acabe pero que sea por mi culpa o por culpa de tu poder? ¿es eso? ¿Te doy miedo? ¿asco? ¿pena?

De repente se da cuenta de lo que está haciendo y lo suelta, simplemente se echa a correr escaleras arriba dirección a la terraza en la que culmina la torre que contiene las escaleras de caracol. Se sienta en el suelo, abraza sus rodillas y se echa a llorar.

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17/04/2014, 05:44
Laurence Crawford

Destruyes todo lo que tocas hoy, destruyeme de esta forma

Algo que pueda desterrarte, que no pueda dañarte

Siente un profundo vacío en el corazón. Aquello se le había ido de las manos y todo era exclusivamente su culpa. Laurence había arruinado todo, lo había hecho añicos, destrozado hasta que quedara hecho polvo. 

Rápidamente siente el odio y la furia de Alvar, algo tan fuerte que le hacía doler la cabeza como si estuviese frente a una multitud enloquecida. Pero ni eso se comparaba con el dolor de tener que ver a un ser amado hablarte y tratarte con tanto odio, como si fueras la peor escoria del mundo. Y es exactamente como se sentía Laurence en ese momento.

Las palabras de Alvar le duelen, le hacen sentir cada vez peor, lo hunden. Intentó convencerse de que no era lo que Alvar pensaba realmente de Laurence, que estaba bajo el efecto de sus poderes. Sin embargo, aquellos eran los pensamientos más profundos del chico salidos a la luz bajo un odio ilógico, causado por su culpa. Las lágrimas brotan de sus ojos verdes rápidamente. 

Siente que Alvar lo empuja contra la pared y Laurence cierra sus ojos con fuerza, temiendo de que aquello se le vaya de las manos a Alvar y lo golpee. Pero sus palabras, su sinceridad, su veneno hicieron preferir a Laurence tener mil huesos rotos antes de tener que soportar aquello. Intentó hacerlo entrar en razón, pero su respiración agitada y entrecortada solo le permitían hacer unos balbuceos o quejidos silenciosos, reprimidos.

Su sentimiento de culpabilidad en aquel momento era mayor a lo que alguna vez Laurence había sentido en su vida ¿Cómo había sido capaz de hacerle algo tan horrible a Alvar? Intenta responder sus preguntas, redimirse, pero la voz no le sale.

Alvar le suelta y Laurence cae en el suelo, sentía que las fuerzas le fallaban. Pero algo le impulsa a levantarse e ir en búsqueda de Alvar. No podía dejarlo en aquella situación.

Corre a través de las escaleras hasta llegar junto a Alvar, encontrándolo en el final de las escaleras, en la terraza, llorando. Laurence siente el impulso de correr hacia él y abrazarlo, pero tiene miedo de que Alvar reaccione de manera violenta, no estaba en sus cabales.

-Alvar, discúlpame - Dice, armándose de valor - P-por favor... he sido un completo estúpido, un insensible. Se que soy un niño ricachón que no tiene ni idea de la vida. Lo siento, lo siento de verdad. No quise c-causarte esto, para nada. No quiero hacerte daño.

Caminó un par de pasos aunque sentía que sus piernas eran de gelatina. Se desplomó junto a Alvar en el suelo y lo miró con los ojos llenos de lágrimas.

-He desconfiado de ti porque soy una persona insegura... eres... - Pasa una mano por el brazo de Alvar, para que lo mirara a los ojos. Intenta con todas sus fuerzas tranquilizarlo, borrar ese rastro de odio y violencia del cuerpo de él - Eres tan seguro de ti mismo, de tus sentimientos. Me siento insignificante, que no valgo nada, toda mi vida lo he hecho. Y ahora el hecho de que te fijes en mi me aterra. Me da miedo de defraudarte, pero ya lo he hecho.

Rompe en llanto y no puede contenerse más, abraza a Alvar y le hace levantar su cabeza para mirarlo a los ojos.

-Atribuí tus sentimientos reales a mi influencia por mis habilidades porque realmente no me parecía creíble que te guste, lo siento mucho. De verdad. Eres libre de alejarte si quieres, lo entenderé. Lo eché todo a perder... 

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17/04/2014, 07:45
Alvar Von Krauser

El cielo está lleno de nubes negras, y hace mucho frio. Dos guardias vigilan desde la cima de la atalaya, uno armado con un mosquete, de esos que pueden convertirse rápidamente en bayoneta, otro con un rifle de francotirador. El primero tiene su uniforme lleno de sangre seca, alguien le abrió las tripas sin compasión. El segundo luce un disparo en plena cara, un proyectil certero le atravesó la cabeza a través del ojo. Como siempre, están a lo suyo, continuando su guardia, reviviendo una y otra vez lo que experimentaron en vida, como un disco rayado.

Ese era su mundo: casas ardiendo, bombardeos, sirenas sonando, accidentes, asesinatos,... Desde que su don se manifestó, Alvar  siempre había pensado que era injusto haber empezado ahí. Solo había vidas truncadas, pero él nunca se había sentido vivo del todo, no había nada previo al truncamiento. No hasta Laurence. Y nada más comenzarla había terminado.

Aquello era seguramente culpa de sus quejas. Había hablado una vez con carpintero que murió al día siguiente de abrir su tienda, él afirmaba que era injusto haber sufrido un infarto nada más empezar con su nueva vida. Alvar, inflexible y celoso, le había replicado que 24 horas era mejor que nada, y que no iba a darle ningún recado a su anciana viuda.

Ahora se sentía identificado con el contable que lo dejo todo para lanzarse a la carpintería con ilusión. 24 horas y el sueño se acabo. Bueno ,seguía pensando igual, había merecido la pena.

Laurence aparece en la cima de las escaleras, cuando lo ve es absorbido de nuevo por el embrujo de sus ojos verdes. Los dos vigías desaparecen, así como las nubes negras y los gritos y llamas de las batallas vividas por el castillo. Vuelve a brillar el sol y el castillo no está en guerra, sino que es una academia.

Escucha las explicaciones de Laurence. Le cuesta procesarlas, como si su cráneo estuviera lleno de algodón en vez de cerebro.  Pero el toque en su brazo no hay que razonarlo, es lo que es y a Alvar le llena de calor y alegría, le eriza el vello. El chico rubio también llora, está realmente arrepentido ¿a que obedece su inseguridad? Quizá al exceso de información. Su don especial parece  ser una maldición más que una bendición

Cuando se abrazan llorosos le hace temblar, le abraza protector. afrentándole muy fuerte, como si no fuera a soltarlo nunca

Finalmente el "algodón" de su cráneo procesa toda la información recibida:

-Solo me diste libertad donde sentiste que me la arrebatabas, me gusta que se respete la libertad. Fue noble... y valiente... No eres insignificante: Podrías tener a quién quisieras con tu don, solo tendrías que elegir una víctima y encandilarla con tu poder. Pero no te conformas con alguien que no te quiera de verdad y eso vale mucho.  

Yo dije cosas terribles de ti, pero no las pienso. No creo que la gente de ciudad seáis peor, ni que viváis al margen del mundo. No eres un ricachón ignorante, simplemente te han enseñado a moverte en otros ámbitos. Pero eso da igual, me da igual que seas una persona sofisticada y cosmopolita y yo uno de los retoños de un terrateniente de las provincias fronterizas. Eso son etiquetas sociales, somos más que eso. Me da igual que no peguemos socialmente, y me da igual que los dos seamos hombres, te quiero.

Solo dime que tengo que hacer para que creas que te quiero. Lo intento mostrar todo lo que puedo, sé que soy serio y poco efusivo. No sé cómo hacer para reflejar emociones, estoy acostumbrado a vivir bajo una máscara. Pero no dudes de mi.

Alvar se incorpora un poco para sacarse algo del cuello y ponerlo en torno al de Laurence: un collar de un colmillo de cocodrilo. Mira, ya eres un poco menos pijo y más un "garrulin" de las provincias fronterizas. Alvar se ríe aun con lagrimas en los ojos. Vuelve a estar de buen humor (aunque logicamente aun turbado por este sube y baja). Con Laurence abrazado a él, el mundo es un paraíso de nuevo. 

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17/04/2014, 18:47
Taylor Brown

- Yo también espero que nos llevemos bien. - Digo con una leve sonrisa. Cuando terminé de comer lo que había en mi plato, decidí levantarme he irme a mi habitación y descansar un poco más.

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17/04/2014, 19:19
Laurence Crawford

El abrazo de Alvar le da paz, le tranquiliza, le hace sentir que la tormenta ha pasado. Pero aún así continúa llorando por su error, había hecho oídos sordos a los sentimientos de Alvar para dejar que su inseguridad ganara terreno. Sus propios demonios salían a la luz y le hacían mostrar lo peor de él frente a la persona más especial para Laurence.

Se quedan un largo rato abrazados, sin decir nada. Hasta que se sueltan y Alvar empieza a hablar. Oír su tono de voz le da paz.

-Lo sé, lo sé. De verdad lo siento. No tengo confianza de mi mismo, dudo por todo. Puedes ponerme una hoja de papel blanca delante y dudaré hasta de su color. No puedo evitarlo, intento cambiarlo, de verdad.

-Sabes que no me importa de donde vengas, ni tampoco lo que se espera de mi. No quiero perderte sólo porque la sociedad no esté de acuerdo con nuestra relación. No me importa si a ti te guste la caza y yo prefiera encerrarme en un ático a pintar. Que tu sepas defenderte en ambientes hostiles como los manglares, mientras que yo me he mantenido recluido en la seguridad y comodidad de mi hogar.

Le pasó una mano por las mejillas, mientras lo mira a los ojos con una tímida sonrisa.

-No tienes que hacer nada, Alvar. Eres perfecto para mi. Yo tengo que dejar de dudar, eso es todo. No necesitas probarme nada de nada, tus sentimientos alcanzan y sobran para demostrarme lo que sientes.

Observa con fascinación el regalo que le hizo. En otra ocasión, sin conocer a Alvar, Laurence habría opinado que le parecía cruel llevar un collar con un colmillo de caimán. Pero ahora entendía que aquello tenía un significado especial, una promesa.  Le haría sentir cerca de él cuando no esté. Lo toma entre sus dedos y mira a Alvar con media sonrisa al escuchar la risa de éste por su aspecto.

-Alvar, no tenías por qué... - Baja su mirada, pero decide mirarlo a los ojos - Muchas gracias, es muy bonito. También te haré un regalo especial, pero puede que me lleve tiempo...

No puede resistirse y acerca sus labios a los de él, para darle un beso con gusto a salado por las lágrimas de ambos, pero también dulce, reconciliador. Aquello entusiasma a Laurence a seguir besándolo, haciendo que lleve ambas manos a las mejillas de Alvar mientras lo besa.

Se aleja un poco, quedando a unos escasos milímetros del rostro de él, mirándolo a los ojos. Lo inunda una sensación de seguridad y confianza, siente que ya no tiene por qué dudar de los sentimientos de Alvar. Lo besa una vez, y otra, y otra. Podría seguir aprendiendo toda la tarde, pero se queda abrazado junto a él, acurrucado, mirando el cielo mientras acaricia su collar. Por primera vez Laurence se siente tan decidido a algo, decidido a estar junto a Alvar, nada ni nadie se interpondría. Ni los demonios de ambos.

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17/04/2014, 22:31
Alvar Von Krauser

-Tu presencia es el mejor regalo del mundo. Dice entre besos, dejándose querer mientras los ojos verdes se clavan en los suyos azules.

Alvar reflexiona sobre lo que ha vivido y la inseguridad del chico que tiembla entre sus brazos. Había supuesto que con el don de Laurence siempre podía jugar con ventaja, solo entrar a ligar con quien le desease, saber cómo vender mejor, como camelar, como conseguir aliados. A priori parecía un don para convertirse en el rey de la fiesta, de cualquier fiesta.

Pero había inconvenientes a la vista. Si por ejemplo te encontrabas muy concentrado leyendo, por un instante odiarías a quien interrumpiese tu lectura, aunque fuese un ser muy querido. Era solo un segundo, como cuando te pisan o te empujan, que te encabronas, aunque aceptes las disculpas. Cada vez que Laurence interrumpía, pisaba por accidente, se ponía una colonia que no le gustara a alguien, o simplemente estaba delante de alguien en una fila, sentía el injusto odio, desprecio y envidia en su carne.  

Ahora entiende porque es inseguro. Porque el encabronamiento de que te pisen lo vives emocionalmente, el perdón solo lo razonas o lo das por sentado, no lo sientes. La de basura que había tragado injustamente… Lo abraza aun más fuerte, intentando ser un escudo entre él y un mundo lleno de odio, envidia y venganzas.

Si Laurence es un chico tímido e inseguro es porque el mundo está lleno de gentuza (yo el primero) Si todos fuésemos como él ¿Quién dañaría a nadie? ¿Quién no ayudaría a un vecino? En un mundo donde todos tuviesemos su poder haría siglos que la paz mundial estaría alcanzada.

La única conclusión posible a este razonamiento es que Laurence es un adelantado a su tiempo o una especie de ángel. Un diamante en el barro. 

Tras permanecer abrazado a Laurence un rato, sintiendo que la herida cicatriza y que, ahora que han superado ese bache, estarán más unidos, siente que deben ponerse en marcha. Se escucha a algunos compañeros caminar hacia los dormitorios. Y aunque estaría dispuesto a permanecer aquí todo el curso académico, en la mejor compañía posible, tienen que integrarse. Debe compartir a Laurence con el mundo y rezar por que vuelva a él de vez en cuando.

-Deberíamos ir yendo a los cuartos

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18/04/2014, 02:42
Aris Allking

Luego de saludar a Taylor y concluyendo el almuerzo me levanté para ir a conocer mi habitación y acomodar mis cosas, más tarde ya vería que hacer.

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18/04/2014, 15:29
Zarachy Levi

Zarachy se sostuvo allí hasta que aquel hombre con pinta de simpático de pueblo les asignó sus habitaciones. Acogió la noticia con un poco de incredulidad. - Quizá es una estrategia para que se formen grupos, y empiecen a formarse lazos entre unas y otras personas. - Aunque el carácter de elección de compañeros no había quedado muy claro, aunque en un sitio tan cargado de lujos y con un presupuesto tan elevado para la enseñanza, ya que la inculcaban en base al imperio con lo cual el imperio costeaba todo aquello, era extraño que hubiesen sido asignados de forma azarosa, fuera como fuese, Zarachy no pensaba quejarse respecto a la elección que habían tomado con él.

Apareció todo un festín de comida delante de los allí presentes, cada uno con sus respectivos platos, delante de Zarachy apareció una gran cantidad de zarzamoras, frutos que solía recolectar su madre por los alrededores de la casa que habitaban, y otros platos como ventresca adobada, de los que apenas probó un bocado, y se dedicó a comerse la gran mayoría de zarzamoras (Rubus) que se encontraban en su plato, quedando allí un rato, con los brazos reposados en la mesa, esperando a que pudieran marchar a sus respectivos cuartos.

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18/04/2014, 20:34
Laurence Crawford

Se quedan un rato en silencio, sintiéndose a sí mismos. Laurence nota la reflexión de Alvar, pero no dice nada, no quiere interrumpirlo preguntándole que sucedía por su cabeza. Cierra sus ojos y escucha la respiración de ambos, mientras el sol de la mañana le ilumina la cara. Empezaba un nuevo día. Empezaba su aventura por la Academia Hotlzman. Empezaba una nueva vida. Con Alvar a su lado.

-Sí, será mejor que vayamos antes de que sospechen algo - Responde al sentir a sus compañeros más abajo. 

Se deshace del abrazo mutuo poniéndose de pie, mientras le estrecha una mano a Alvar para ayudarlo a levantarse. Laurence sonríe, de espaldas al sol. Por primera vez, luego de tanto tiempo, era feliz.

Notas de juego

Fin del momento N