Partida Rol por web

London by Night: Crimson Nights

[Prólogo] Facing Off What Nobody Wants Beyond the Couch (Jackson Moore, Maggie Smith, Mortimer Vane)

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28/07/2019, 15:07
Mortimer Vane

Cuando se llevaron al agente Moore Mortimer se levantó y fue al baño a lavarse la sangre de las manos. Tenía la camisa sucia, constató tras el primer vistazo en el espejo, y eso hizo que su boca se frunciese con un leve rictus de disgusto. En el hospital había tenido sangre encima con frecuencia, claro está, pero no le resultaba cómodo mostrarse en público con esa falta de pulcritud. 

Sin embargo, poco o nada podía hacer al respecto en aquel momento, así que hizo un esfuerzo por apartar de su mente esa sensación insidiosa de suciedad e ignorar el olor ferroso que le seguía allí donde se movía. Mientras el agente que había llegado a sustituir a Moore investigaba la habitación de la que habían salido los niños, él se reunió con Maggie en un aparte. 

La siguió, constatando con la mirada que la caterva de criaturas ya no estaba por allí y apenas tuvo un instante para lamentar su suerte, pues si el hospital no era un sitio agradable, el hospicio en el que sin duda iban a terminar esos niños tampoco sería mucho mejor. Si la fortuna les sonreía tal vez su padre se hiciese cargo de alguno. O la persona que pagaba aquella enorme casa para la prostituta, aún sin identificar pero cada vez más probable para el doctor. 

—Oh, sí, ya lo había notado —susurró, dedicando un asentimiento distraído a los descubrimientos de la joven—. Justamente quería enseñarle la agenda y esta estantería al agente Moore cuando fue abatido. Esas marcas del suelo me hacen pensar que podría haber sido movida con cierta frecuencia. —Miró a Maggie valorativamente, considerando cuánta fuerza podrían tener sus brazos y luego miró de nuevo a la estantería—. ¿Crees que podrías ayudarme a apartarla? Tal vez haya algo detrás. 

Notas de juego

Creo que hemos encontrado las mismas cosas, ma chérie XD. 

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30/07/2019, 00:16
Maggie Smith

-¡oh! – fue la primera respuesta ante las palabras de su amigo, acompañando de una expresión entre sorprendida y molesta difícil de separa la una de la otra.Vane era un gran observador y no era de extrañar que se hubiera fijado en los mismos detalles que ella.

Guardando de nuevo la agenda y el lapicero ante la petición de él, cerro los ojos y con una leve sacudida de cabeza aparto aquel gesto que seguro le daba un aspecto de niña idiota.

-por supuesto...¿quiere que pruebe a hacerlo yo primero para ver si la señora Nichols tendría la fuerza de mover ella misma el mueble? - contesto accediendo a la petición que le hacía y dando un par de pasos en la dirección de la estantería, evitando interrumpir la labor del agente en la otra habitación

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30/07/2019, 00:42
Maggie Smith
Sólo para el director
- Tiradas (7)

Notas de juego

Creo que lo dejo en la pifia xD

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30/07/2019, 00:58
Mortimer Vane
- Tiradas (8)
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30/07/2019, 12:05
Narrador

Aunque la estantería, a priori, no tiene pinta de ser demasiado pesada, os cuesta a cada uno moverla, aunque sólo sea levemente. Entre los dos sois más capaces, pero no podéis intuir los movimientos del otro, lo que hace que la mováis un tanto bruscamente. Para vuestra sorpresa un mecanismo se empieza a activar. Podeís ver un par de cuerdas estirándose desde la base de un par de libros, rompiéndose en cuanto lo separáis lo suficiente. Entonces todo pasa muy rápido. Un trozo de la pared se desliza hacia atrás y comienza a ocultarse hacia la derecha, deja a la vista un pasadizo con escaleras de caracol, escasamente iluminado, en dirección a algún subterráneo dado el olor que recibis en primer lugar. Al ocultarse la pared, escucháis como si un chisquero ha sido accionado y como un vidrio romperse, derramando un líquido por alguna parte. Tras oir el chisquero accionarse, podéis observar como una antorcha se prende, y esta se pega a la pared, iluminando un pequeño conducto que recorre las escaleras de caracol. Éste no tarda en prenderse, haciendo que una fina hilera de fuego recorra el conducto descenciendo rápidamente. 

La propia estantería comienza a arder con rapidez, como si hubiera estado esperando a que vierais el espectáculo pirotécnico. Los libros empiezan a arder como si hubieran estado recubiertos de algún tipo de acelerante, pero lo peor está por venir, del interior de la escalera, del techo, cae una tinaja de barro que explota a vuestros pies. vuestras ropas, sobre todo la falda de Maggie y el pantalón de Mortimer, quedan impregnadas de un líquido untuoso y amarillento que, al contacto con las llamas arde con rapidez, extendiéndose por todo el charco, llegándo hasta vuestras ropas. La falda y el pantalón empiezan a arder ante vuestra atónita mirada. 

Notas de juego

Empezaís con 1 punto de daño Agravado. Cada turno que no podáis apagar el fuego es un punto más de daño.

Para apagar el fuego: Tirada de Destreza dif 6. Dos éxitos en la tirada. 

Si no lo conseguís a la primera, cada dos turnos la dif sube 1.

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30/07/2019, 13:05
Maggie Smith
- Tiradas (1)

Notas de juego

Bien...de noche vamos a reirnos con mi post...

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30/07/2019, 13:37
Mortimer Vane
- Tiradas (1)
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31/07/2019, 00:09
Maggie Smith

No negaría que el pensamiento de un compartimento secreto se había pasado por la cabeza, o al menos la de un sutil escondite. Pero de ahí a pensar que, en semejante lugar como el hogar de la señora Nichols, fueran a encontrar un mecanismo de aparente complejidad para proteger nada más y nada menos que un cuarto secreto. No, jamás lo habría pensado. Claro que no hubo tiempo de lamentos, solo para reaccionar.

Todo ocurrió a tal velocidad que al ver como sus faldas se prendían, con aquel liquido que se esparcía por todas partes, Maggie retrocedió instintivamente para tratar de apagar las llamas. Desgraciadamente la suerte no estuvo de su lado y hacerlo tropezó, haciendo que las distintas capas de su falda se impregnaran de aquel acelerante contribuyendo a que en apenas unos segundos las llamas envolvieran sus piernas. Podía sentir el calor abrasador que consumía las fibras de la ropa tratando de alcanzar sus piel, aunque por el dolor que sentía ya debían estar haciéndolo.

En un acto de desesperación, en lugar de tratar de rodar por el suelo para apagar las llamas, comenzó a luchas inútilmente por desprenderse de la falda antes que la cubrieran por completo.

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31/07/2019, 13:18
Mortimer Vane

Decir que el doctor Vane no era un hombre atlético era, sin duda, relatar una obviedad. Así pues, más que ayudarle la señorita Smith a él, fue él quien la ayudó a ella a mover la estantería. Ver las cuerdas tensándose acicateó su curiosidad de científico, pero lo que no habría esperado jamás era aquel extraño mecanismo que prendió fuego sobre ellos. 

Una vez más se vio obligado a dejar de lado su alma de investigador para actuar con rapidez. Con varias palmadas fuertes y rápidas apagó los lugares en los que el fuego había encontrado alimento en sus pantalones. Pero no tuvo tiempo para lamentarse por el aspecto que debía tener, entre la camisa ensangrentada y los pantalones quemados, pues la falda de Maggie estaba siendo pasto de las llamas. 

Mortimer había leído sobre los sucesos que salían de tanto en cuando en la prensa, esos sobre mujeres que fallecían porque sus faldas fuera de control se acercaban demasiado a la lumbre de una chimenea. Sus ojos se abrieron con horror al verla caer sobre el charco del líquido inflamable y no se lo pensó dos veces al apresurarse a socorrerla. 

—¡Ruede, Maggie! ¡Ruede sobre sí misma! —exclamó mientras palmeaba con fuerza sus piernas, tratando de apagar las llamas antes de que terminasen de extenderse.

- Tiradas (1)
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01/08/2019, 13:06
Maggie Smith

El rostro de Maggie era presa de horror y el dolor, observando como sus ropas ardían atrapadas por el fuego, tratando de obedecer a Mortimer, cuyos esfuerzos salvaron la situación impidiendo que sus piernas terminaran carbonizadas. A pesar de todo no pudieron evitar que las llamas consumieran las capas de los ropajes de la mujer hasta alcanzar la carne de su pierna derecha.

A pesar del intenso dolor que debía estar sintiendo, no lo manifestó en ningún momento mientras Vane tomaba las riendas de la situación ordenando al oficial que estaba con ellos que trajera el balde que estaba sobre la mesa con agua fría y que le acercara unas sabanas limpias. Pero cuando este rasgo, sin contemplación alguna, la tela de sus desvencijada falda exponiendo así la roja carne bajo esta, no pudo evitar que el color abandonara su rostro al contemplar el desastre.

Su respiración profunda y agitada, el sudor recorriendo su rostro y la tensión en cada musculo de su cuerpo, eran señales del sufrimiento que la mantenían alerta, mientras sus ojos seguían cada movimiento de su buen amigo limpiándola del liquido incendiario y ayudando a enfriar su carne con el agua fría.

-de...deberíamos...ir a ver que ha...y ahí abajo – se atrevió a sugerir con voz estrangulada, apretando con fuerza la mandibula, cuando Vane la ayudo a levantarse para moverla al sofá

- Tiradas (1)
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04/08/2019, 01:26
Narrador

El alguacil que se había quedado mirando el piso, se sorprende muchísimo al veros determinados a bajar las escaleras que han aparecido por arte de magia detrás de una estantería móvil que se encuentra en llamas. Los libros que hay en la estantería están ardiendo y pronto serán poco más que cenizas, si es que algo queda cuando se apaguen las llamas. Pese a que os dice que no le parece sensato que bajéis dónde demonios lleve aquella escalera. También informa de que alguien debería ir abajo para pedir otro carro, pero al ver que es el único "sano" en la casa, pues se ofrece a ir él. Aunque a regañadientes, pues se imagina que haréis oídos sordos a su recomendación.

Una vez que el de la metropolitana baja las escaleras, tenéis el terreno libre. Ayudada por el señor Vane, bajáis las escaleras de caracol con la dificultad que conlleva que dos personas, lisiadas, se ayuden a bajar unas escaleras en las que caben dos cuerpos, como los vuestros, demasiado justos como para poder caminar con tranquilidad, pero poco a poco, vais bajando. La atmósfera se enrarece un poco a medida que descendéis, no sabéis muy bien cuánto, pero más de tres pisos sí. El olor se torna ocre, como si respiraseis cerca de algún sitio en el que se está quemando papel, el humo negro empieza a ganar terreno y respirar es un trabajo. La única iluminación que os guía es la fina hilera de fuego que recorre la bajada de la escalera de caracol a la altura de vuestras cabezas, pero que es suficiente para continuar. Con una mano protegiéndoos la nariz llegáis a la estancia inferior. Una especie de bodega. amplia, semicircular, excavada en la roca. 

El hallazgo hubiera sido mayúsculo, pues es una estancia regia, decorada exclusivamente por una cruz cristiana al frente contrario. Una serie de estanterías de madera recorren las paredes. En cada estantería hay una sere de libros, y pergaminos de aspecto antiguo. Una fuente de conocimientos, o lo hubiera sido, si no fuera porque están en llamas. El conducto que ha prendido al mover la estantería, ha llevado ese líquido untuoso hasta aquí abajo, y mientras os debatíais entre la vida y la muerte, apagando el fuego que os ha prendido los ropajes, el conducto diseñado para este tipo de transgresiones, ha cubierto todos y cada uno de estos libros que ahora prenden avivando un fuego que ilumina toda la estancia a la que habeis llegado.

Pronto, hasta las estanterías no serán más que cenizas.

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04/08/2019, 19:37
Mortimer Vane

Al escuchar a Maggie decir que deberían bajar las escaleras, Mortimer la miró con cierta sorpresa. Le  puso una mano en la frente para comprobar si aquella propuesta se debía a algún tipo de delirio febril, pues le costaba entender que ella quisiera seguir investigando a pesar de que ni siquiera podía caminar con facilidad. 

Sin embargo, sí creía que alguien debería echar un vistazo para averiguar qué era lo que podía tener tanta importancia como para crear ese sistema de seguridad. Así que trató de convencer al alguacil de que bajase él a comprobarlo. Sin éxito, el hombre parecía tan sensato como cobarde, y prefirió hacer la tarea menos peliaguda. 

El doctor Vane cedió ante la insistencia de la joven* y sosteniéndola de la cintura la ayudó a introducirse en aquel pasadizo. Más de una vez y más de dos se le pasó por la mente la idea de volver atrás. Aquellas escaleras no parecían acabar nunca. Su mirada se iba hacia arriba cada poco y su ceño se frunció cuando empezó a notar el humo en su garganta. 

Enola —dijo, hablándole con una familiaridad que en público disimulaba—. Tal vez esto no sea buena idea...

Pero la protesta llegaba justo cuando las escaleras se abrían a otra estancia. Las llamas se alimentaban de estanterías llenas de libros y el científico que habitaba en ese cuerpo enjuto y estirado se revolvió ante esa imagen. La situación era tan extraña, aquella habitación escondida tras la estantería de la prostituta, que el doctor Vane tardó algunos segundos en reaccionar. 

¡Vamos! ¡Volvamos! —exclamó cuando fue capaz de hablar, ayudando a la mujer a girar para que empezase a subir de regreso—. Hay que avisar a los bomberos. Traer cubos. ¡Va a arder todo el edificio!

Sus ojos aún seguían fijos en el lugar, la danza del fuego era tan hipnótica como peligrosa, pero lo que él buscaba era algún tomo que no estuviese en llamas. Y de encontrar alguno se arriesgaría a correr hacia él para llevarlo consigo hacia el exterior. Pero lo encontrase o no, no tardaría en subir de vuelta, ayudando a la joven para ir más rápido.

Notas de juego

*Me he inventado esto porque básicamente es la única posibilidad que se me ocurre para que Vane baje en lugar de dejar que lo hagan los policías ahora o luego. Si parece mal lo edito, pero es que la situación es difícil de justificar para el pj.

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05/08/2019, 00:01
Maggie Smith

Los intentos de Mortimer por disuadirla fueron en vano, ni siquiera el alguacil quiso colaborar en tal incursión excusándose en lo que el considero prioritario en tal situación. Sabía que era estúpida terquedad aunque tal vez Vane pensara que era una pataleta infantil, pues al comprobar si tenía fiebre posando la mano sobre su frente hizo que ese sensación, de ser tratada como una niña, se intensificara en ella provocando que frunciera el ceño irritada.

Algunos conceptos de las relaciones humanas seguían siendo extrañas desconocidas para Enola, por eso no era buena jugando en equipo. No confiaba en las personas lo suficiente como para poner su seguridad en sus manos, no le gustaba depender de otras personas, pero podía confiar en Mortimer, le conocía, confiaba en él. Por eso le había confiado el motivo por el cuál se había huido de su hogar, así como los secretos de su madre. El como había encontrado el escondite de esta en el interior de un armario, un pequeño despacho. Allí donde dio con su diario, encriptado por supuesto – seguía trabajando en ello - , esperando con una nota para ella para que la buscara. También allí había dado con el traje de viuda que había usado para ocultarse durante largos meses, dando vida a la viuda Ivy Meshel.

-Este secretismo, en un sitio así...no, no puedo evitar pensar en...- no le hizo falta decir más, sus ojos hablaron por ella haciendo que Vane finalmente cediera ante su petición pese a su reticencia.

Esta perduro mientras descendían por aquella estrecha escalera. Aunque Enola poco o nada pudo apreciarlo, concentrada en el dolor de la pierna y algo turbada por la sensación que provocaba en ella la cercanía de su amigo sosteniéndola por la cintura. Que pronunciara su nombre, el verdadero, condiciono aun más esa sensación que no comprendía, haciendo que apoyara demasiado peso en la pierna herida distraida.

-No...tal vez no lo sea – coincidió a su vez ocultando un repentino rayo de dolor de su pierna apretando la mandíbula y su agarre sobre el hombro de su amigo

Lo que ocurrió en el mismo instante que aquella nueva estancia se abría ante ellos y el horror ser reflejo en sus ojos ante tal devastadora visión, semejante bastión de conocimiento siendo consumido por el fervor de las llamas. Nada podían hacer salvo retirarse de nuevo, en su estado sería un milagro que las llamas no los alcanzaran pero debían impedir que se propagara por el edificio y llegara a las viviendas.

Algo los retuvo unas fracciones de segundo más de la cuenta. El conocimiento. El conocimiento que se perdería, no podía datar la antigüedad de aquellos documentos o libros pero todo se perdería pasto de las llamas por su culpa y aquello le molestaba. Pero nada podía hacer, en su estado moverse era todo un reto como para intentar salvar algo de allí. Aún así su vista bailo por las estanterías más cercanas con la esperanza de poder rescatar algo.

 

- Tiradas (1)

Notas de juego

Maggie no se molesta en tratar de correr y coger algo, si tiene a su alcanze bien. Aunque me gustaria ver si de la que trata de "salvar" algo, da con un metodo para poder detener el incendiio (u otra salida). Mecanismo o lo que sea. Si no a "correr" escaleras arriba para dar la alarma. Te dejo una tirada de percepción básica, si quieres que la haga con mas dificultad u otra combinación solo dilo y repito por eso te la dejo en oculto.

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17/08/2019, 01:01
Narrador

El humo comienza a hacerse notar en vuestros pulmones, es cuestión de tiempo que el monóxido de carbono os intoxique, haciéndoos perder la consciencia. La tos y las lágrimas que comienzan a caer de vuestros ojos recorriendo vuestras mejillas son molestia suficiente como para evitar que os acerqueis a las llamas, eso sin contar las llamas que empiezan a expandirse por el suelo a medida que el aceite gotea y forma un charco que poco a poco se encamina hacia el desagüe. Las heridas por quemadura que acabáis de sufrir vuelven a escocer con fuerza renovada al aumentar el calor del lugar. El aceite que continua impregnado en vuestra herida también aumenta de temperatura, lo que no ayuda en absoluto. 

Pese a que la pérdida del conocimiento es algo que preocupa a Maggie demasiado, todos sus intentos por acercarse a las estanterías quemadas son infructuosos. El calor está demasiado concentrado en la boveda que forma aquella estancia, y sólo las corrientes de aire que se forman al escaparse el calor por la chimenea que forma la escalera de caracol ya os hace arder la piel. De todas formas, podéis observar como los pérgaminos desaparecen, en pocos segundos, engullidos en llamas mientras unas gotas de aceite prendido los empapan y pegan a la madera de la estantería en la que están depositados. Lo mismo pasa con los libros, cuyas ojas, por muy cerrados que estén, quedan impregnadas del goteo de aceite. Aunque estos tardan bastante más en arder. 

Ante la imposibilidad de conseguir nada, y la necesidad de seguir respirando aire puro, recorréis el camino de vuelta lo más rápido posible, pero el dolor de las heridas recientes os hace ir demasiado lentos. Notáis la carga del ambiente en la suciedad que convierte vuestro sudor en una pastosa película ocre que oscurece vuestro rostro y vuestras manos, cuya uniformidad es rota por la fina línea que dibujan vuestras lágrimas recorriendo las mejillas. La ropa comienza a pesar, el aire os falta y os cuesta manteneros concentrados, un ligero mareo os sobreviene, pero finalmente lográis alcanzar la puerta por la que habéis descendido, aquella que estaba oculta por la estantería abierta a la brava, que sigue quemándose, a cuyos pies hay un pequeño charco de aceite prendido de igual forma que lo había en las estanterías de abajo. Nada más llegar veis salir del baño al alguacil cargando un barreño de agua, gritando que os apartéis sale corriendo y lo vierte, lanzando el contenido, contra el charco de aceite, levantando una gran columna de fuego que no os alcanza de milagro, pero que él no tiene tanta fortuna de evitar. Una de sus mangas prende, pero es lo suficientemente rápido como para quitarse el abrigo y tirarlo al suelo sin sufrir quemadura alguna. Tras unos pisotones consigue apagarlo.

-¡Márchense! -Os grita mientras pisotea su abrigo. -¡Los carros están por llegar! ¡Márchense! 

Sin mediar más palabra, os dirigís a la salida, bajando las escaleras. Desde la puerta podéis ver a unos curiosos, lo suficientemente cerca como para ver qué está ocurriendo dentro de la casa. El descenso transcurre rodeados de gente preocupada, abrazando a sus hijos, preguntando qué es lo que está ocurriendo. Claramente, el desasosiego general se ha incrementado desde vuestra llegada. Ya en la calle, veis llegar los carros del hospital que no tardan en recogeros para llevaros al hospital.

El viaje es demasiado largo como para acabar en un hospital de Whitechapel. Algo de agradecer, pues la mayoría de hospitales están sobresaturados. Los de Whitechapel, directamente, tienen montadas tiendas de triage en el exterior del hospital.

Notas de juego

Dejamos esta escena temporalmente. No posteéis hasta que os lo diga.