-El Grief no pasa por los depósitos de Arrakeen, aclaró Jiro Nagara. -Entrega la especia procesada en otros depósitos. En general, su operación sucede muy lejos de aquí, y necesitamos que vayáis a investigar qué está sucediendo. Podéis tomar las decisiones que consideréis, en nuestro nombre.
Era evidente que el asunto le preocupaba al joven Nagara. Su mirada se cruzó con la de Ezio, y Jiro se vio identificado en él. Ambos nobles se encontraban en una encrucijada complicada.
¿Qué pintaba él en esa reunión? Era un duelista, un bailarín del acero, no sabía nada de cosechas ni de política. Él hubiera centrado sus esfuerzos en buscar a los culpables de forma directa, presentarse en su casa y dejarles alojados tres palmos de acero en el hígado. Por desgracia nunca era tan sencillo, Douglas apreciaba por eso su arte. Acero contra acero, si herías lo hacías bien, si te herían lo hacías mal. La complejidad era llevarlo a cabo.
—Claro, ayudaremos lo que sea necesario para averiguar que pasa con esa cosecha. ¿Qué se sabe de ese tal Lorrimer Globus? —preguntó intentando entrar en situación como si verdaderamente fuera un investigador competente.
—¿Qué depósitos? ¿Dónde están y cómo vamos allí?
Los malos esgrimistas compraban tiempo planteando fintas que no conducían a nada, esperando encontrar por fortuna un hueco en la guardia de los enemigos. Él nunca había empleado una táctica así, porque era un soberbio espadachín, pero como investigador era mucho peor, así que decidió lanzar varias preguntas con la esperanza de que alguna de las respuestas fueran útiles.
-No conocemos demasiado a Lorrimer Globus, dijo Shizu Nagara. -Mi hermano nunca ha coincidido con él, y yo solo en un par de ocasiones. Lleva muchos años trabajando en Arrakis, en diferentes funciones. Cuando se ha enfrentado a dificultades, suele encontrar a alguien a quien echarle la culpa.
-En cuanto a los depósitos, hay varios esparcidos en puntos estratégicos. Todos bajo el control de los Harkonnen. Cuando lleguéis al Grief, podéis confirmar con el capitán la ruta que está siguiendo actualmente. No nos llega demasiada información, dijo lamentándose.
No sonaba nada bien. Layna reflexionó lo que sabía hasta ahora, en un intento de centrarse en los problemas que tenían solución. Habían ido a Arrakis como un intento bastante desesperado tras el brutal e inesperado ataque sufrido por su casa. Lady Behati, la vizcondesa, y Marcus Syn, parecían seguir siendo aliados, aunque la casa Nagara parecía estar próxima a desaparecer.
Ninguno de los hermanos Nagara parecían haber resistido bien los envites del tiempo, desde que no los habían visto. Y resultaba evidente que Lorrimer Globus o era un incompetente, o estaba vendido a enemigos de la casa a la que teóricamente pertenecía. O, al menos, era amenazado o influido por algún enemigo de la casa. Así las cosas...
- Disculpen mi atrevimiento, mis señores. Dados los escasos datos a mi disposición, y mi escaso entendimiento, pudiera pensar que parte de vuestro problema es el propio Lorrimer Globus. ¿Cómo llegó a servir a vuestra casa? ¿Y existe alguien de vuestra confianza que llegado el caso pudiera sustituirlo?
-En estos momentos nadie es imprescindible, y estamos dispuestos a considerar cualquier opción, aclaró Shizu Nagara. La situación era realmente desesperada, y el castigo de los Harkonnen siempre iba a ser más brutal que cualquier medida disciplinaria u otra que pudieran imponer desde la Casa Nagara, o desde los Manaina. -Tenéis plenos poderes para hacer o deshacer, con tal de que se logre remontar la producción de la especia.
Sobre el pasado de Lorrimer, se limitó a afirmar que ya estaba en su puesto cuando los hermanos tomaron posesión de aquella licencia de explotación de la especia, y que contaba con una hoja de servicios extensa en el planeta Arrakis. Quizá demasiado, ya que había servido en muchos puestos y a varias Casas diferentes.
-¿Necesitáis algo más de nosotros antes de partir?, preguntó Jiro Nagara, visiblemente ansioso por avanzar en el cometido. Había demasiado en juego, para todos.
¿Sería posible realizar una tirada para determinar qué sería conforme los conocimientos de Layna, las cosas que debería solicitar a los miembros de la casa antes de partir? ¿Basándose tanto en la utilidad de las mismas como en los recursos que parece tener la casa Nagara?
Arrakis presentaba muchos peligros. El mero hecho de salir al exterior exigía un equipo específico, principalmente el conocido destriltraje. Además, desplazarse hasta el Grief requería algún tipo de transporte. Pero había sin duda más requerimientos...
se puede hacer tirada de Comprensión, dificultad 1.
Repasad también vuestros Recursos (en especial Blaze)
Layna ya había estado en Arrakis. Y, fuera como fuese, la situación empezaba a ser desesperada. Se abstrajo por completo de todo lo que le rodeaba, unos segundos. Lo bastante como para recordar sus lecciones, sus conocimientos. Era necesario no cometer ningún error más.
Sencillamente, no podían permitírselo
Motivo: Comprension mas deber
Tirada: 2d20
Dificultad: 15-
Resultado: 12, 7 (Suma: 19)
Exitos: 2
Tres éxitos, si mal no calculo.
Los Nagara les dejaron unos destiltrajes. No eran de manufactura Fremen, sino de una calidad inferior. Aunque los Nagara tenían cierta relación con las gentes del desierto, los destiltrajes fremen eran un bien demasiado valioso para los tiempos de actuales de la Casa Nagara.
Les prepararon un ornitóptero, que Blaze ya conocía de su anterior visita. Tenía espacio para cinco personas, así que además de Blaze, Douglas, Layna y Marcus, el mismo Ezio Manaina iba a acompañar al resto hasta el Grief para tratar de solucionar el problema de la producción de especia.
Layna: logras 1 éxito adicional, lo dejo en la reserva. Se puede usar al inicio de la siguiente escena para crear un recurso que os falte. Revisad también vuestra ficha, los objetos que tenéis son los que lleváis encima (mientras sea justificable claro).
Pasamos de escena, seguimos en Cap 3.2. El Grief