Partida Rol por web

[DAI] Herederos de Dune

Yali de Douglas Ryback

Cargando editor
30/05/2022, 19:44
Director

Finalmente habéis viajado en una pequeña embarcación de ocio propiedad de Ezio y de su socio. El transporte oficial era un señuelo, y por lo que comentan parece que le ha pasado algo. Pero ya tuvistéis en cuenta el posible peligro.

Cargando editor
30/05/2022, 19:50
Douglas Ryback

¡Genial! Gracias por la info, posteo ahora.

Cargando editor
31/01/2023, 19:13
Douglas Ryback

La espada de Douglas que la dibujé hace tiempo pero nunca la subí.

Cargando editor
01/02/2023, 22:21
Director

Mola mucho la espada, seguro que en alguna ocasión se puede usar la imagen.

Cargando editor
25/10/2025, 21:34
Director

Pues eso, que toca ir cerrando la partida. La Casa Manaina está en ruinas, pero sigue viva, con  Douglas Ryback asumiendo un papel del verdadero Maestro de Espada de lo que queda del poder de antes. Los Heitan siguen al acecho, y tratarán de acabar con todos los miembros de la Casa Manaina. De vuelta en Arrakeen, un post reflexivo del recorrido de Douglas hasta la fecha podría ser un buen cierre para la partida, para enlazar también con la continuación donde los Manaina y los Nagara van a buscar de algún modo conseguir una posición de relevancia en Arrakis. 

Cargando editor
09/11/2025, 17:44
Douglas Ryback

¿El post en qué escena?

Cargando editor
09/11/2025, 19:52
Director

Aquí mismo, luego hago una composición y preparo el epílogo. 

Cargando editor
11/11/2025, 19:08
Douglas Ryback

Relato final

El viento del desierto barría las ruinas de la Casa Manaina como si quisiera borrar los últimos recuerdos de su grandeza. Douglas Ryback caminaba entre los muros quebrados, con la capa sobre el hombro y la espada al costado, brillante bajo el sol como una promesa. No había llegado a Arrakis por gloria, sino por deber. Por lealtad a un nombre que aún respiraba entre las cenizas y por un juramento: proteger al muchacho que llevaba en la sangre el linaje y la maldición del señor Manaina. Nunca se había propuesto ser padre, ni tío. No obstante sabía que los deberes te encuentran por el camino y un hombre decente debe asumirlos.

Arrakis era áspera y hermosa, cruel y necesaria. En ella, Ryback había descubierto un mundo donde el acero hablaba un lenguaje distinto. Los Heitan acechaban en las sombras, esperando acabar con lo poco que quedaba de la Casa. Pero no todos los encuentros acababan en tragedia. habían conseguido una victoria pequeña, que aseguraba el futuro endeble de la casa. Era un comienzo. Un primer tajo en la dirección correcta.

Apenas poco tiempo atrás, Douglas había cruzado su espada con el maestro de armas de los Heitan, un hombre célebre por su ferocidad. El duelo duró lo que dura un soplo en el viento, aunque quienes lo presenciaron hablarían de él durante años. Ryback no lo mató. Lo desarmó con elegancia, lo humilló con precisión y lo dejó vivir. No por misericordia, sino por deseo: el deseo de volver a enfrentarlo algún día, cuando el destino lo exigiera, y crear una obra aún más perfecta.

Para Douglas, cada combate era arte. Cada golpe, un trazo. No buscaba la victoria, sino la armonía del movimiento. Era un espadachín, sí, pero más aún, un artista que pintaba con filo y respiración. No era un guerrero, se preciaba de ello. Su cara y su cuerpo estaban limpios de cicatrices. Su arte le permitía combatir sin ser herido. Sin embargo la guerra parecía acecharles a la vuelta de la esquina.

La Casa Manaina seguía viva, aunque apenas latiera. En su ruina había semilla, y en su sombra, un porvenir. Tal vez el joven heredero sería su chispa. O quizás el joven Ezio, bastardo inesperado con el que compartía sangre. Tal vez Arrakis le ofrecería una nueva forma a su arte.

Desde lo alto de una terraza, Ryback contempló Arrakeen: una ciudad de piedra y fuego, donde los hombres tramaban poder y las casas caían como hojas en el viento.

—Mientras mi brazo pueda alzar esta hoja —dijo en voz baja—, la Casa Manaina no morirá.

Envainó la espada. El sol nacía sobre el desierto, incendiando el horizonte con luz dorada. Douglas Ryback emprendió el camino hacia la ciudad. Donde otros buscaban poder, él buscaba perfección. Y en el filo de su espada, la Casa Manaina aún tenía futuro.

Cargando editor
23/11/2025, 10:34
Director

Me gusta el relato final, igual edito un poco y meto alguna referencia al planeta Umi Kabir también. Pero sí, me sirve. ¡Gracias!

Arrakis era áspera y hermosa, cruel y necesaria

Gran frase :) 

Cargando editor
23/11/2025, 15:28
Douglas Ryback

Gracias, me alegro. Sí al final no hablé tanto del pasado y de la parte previa de la partida salvo por el duelo, pero claro edita si hace falta.