Finalmente habéis viajado en una pequeña embarcación de ocio propiedad de Ezio y de su socio. El transporte oficial era un señuelo, y por lo que comentan parece que le ha pasado algo. Pero ya tuvistéis en cuenta el posible peligro.
¡Genial! Gracias por la info, posteo ahora.

La espada de Douglas que la dibujé hace tiempo pero nunca la subí.
Mola mucho la espada, seguro que en alguna ocasión se puede usar la imagen.
Pues eso, que toca ir cerrando la partida. La Casa Manaina está en ruinas, pero sigue viva, con Douglas Ryback asumiendo un papel del verdadero Maestro de Espada de lo que queda del poder de antes. Los Heitan siguen al acecho, y tratarán de acabar con todos los miembros de la Casa Manaina. De vuelta en Arrakeen, un post reflexivo del recorrido de Douglas hasta la fecha podría ser un buen cierre para la partida, para enlazar también con la continuación donde los Manaina y los Nagara van a buscar de algún modo conseguir una posición de relevancia en Arrakis.
Aquí mismo, luego hago una composición y preparo el epílogo.
Relato final
El viento del desierto barría las ruinas de la Casa Manaina como si quisiera borrar los últimos recuerdos de su grandeza. Douglas Ryback caminaba entre los muros quebrados, con la capa sobre el hombro y la espada al costado, brillante bajo el sol como una promesa. No había llegado a Arrakis por gloria, sino por deber. Por lealtad a un nombre que aún respiraba entre las cenizas y por un juramento: proteger al muchacho que llevaba en la sangre el linaje y la maldición del señor Manaina. Nunca se había propuesto ser padre, ni tío. No obstante sabía que los deberes te encuentran por el camino y un hombre decente debe asumirlos.
Arrakis era áspera y hermosa, cruel y necesaria. En ella, Ryback había descubierto un mundo donde el acero hablaba un lenguaje distinto. Los Heitan acechaban en las sombras, esperando acabar con lo poco que quedaba de la Casa. Pero no todos los encuentros acababan en tragedia. habían conseguido una victoria pequeña, que aseguraba el futuro endeble de la casa. Era un comienzo. Un primer tajo en la dirección correcta.
Apenas poco tiempo atrás, Douglas había cruzado su espada con el maestro de armas de los Heitan, un hombre célebre por su ferocidad. El duelo duró lo que dura un soplo en el viento, aunque quienes lo presenciaron hablarían de él durante años. Ryback no lo mató. Lo desarmó con elegancia, lo humilló con precisión y lo dejó vivir. No por misericordia, sino por deseo: el deseo de volver a enfrentarlo algún día, cuando el destino lo exigiera, y crear una obra aún más perfecta.
Para Douglas, cada combate era arte. Cada golpe, un trazo. No buscaba la victoria, sino la armonía del movimiento. Era un espadachín, sí, pero más aún, un artista que pintaba con filo y respiración. No era un guerrero, se preciaba de ello. Su cara y su cuerpo estaban limpios de cicatrices. Su arte le permitía combatir sin ser herido. Sin embargo la guerra parecía acecharles a la vuelta de la esquina.
La Casa Manaina seguía viva, aunque apenas latiera. En su ruina había semilla, y en su sombra, un porvenir. Tal vez el joven heredero sería su chispa. O quizás el joven Ezio, bastardo inesperado con el que compartía sangre. Tal vez Arrakis le ofrecería una nueva forma a su arte.
Desde lo alto de una terraza, Ryback contempló Arrakeen: una ciudad de piedra y fuego, donde los hombres tramaban poder y las casas caían como hojas en el viento.
—Mientras mi brazo pueda alzar esta hoja —dijo en voz baja—, la Casa Manaina no morirá.
Envainó la espada. El sol nacía sobre el desierto, incendiando el horizonte con luz dorada. Douglas Ryback emprendió el camino hacia la ciudad. Donde otros buscaban poder, él buscaba perfección. Y en el filo de su espada, la Casa Manaina aún tenía futuro.
Me gusta el relato final, igual edito un poco y meto alguna referencia al planeta Umi Kabir también. Pero sí, me sirve. ¡Gracias!
Arrakis era áspera y hermosa, cruel y necesaria
Gran frase :)
Gracias, me alegro. Sí al final no hablé tanto del pasado y de la parte previa de la partida salvo por el duelo, pero claro edita si hace falta.