Partida Rol por web

Sil Auressë

[8.4.] Bar Irlossiel

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05/03/2017, 10:06
Ayla

Antes de despedirse de Finduilas, Ayla le preguntó: -Una pregunta antes que me marche, ¿sabes algo de Denelloth? Me lo encontré al entrar en Bar Irlosiel y reconocí en él a los nobles montaraces de Arthedain, pero herido, y no físicamente...

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05/03/2017, 10:09
[DC] Finduilas

-Denelloth… sí, es de Arthedain. Uno de los Faradrim Aran, un Montaraz Real. Fue capturado en la frontera por las fuerzas oscuras. Lleva mucho tiempo aquí, y dudo que pueda regresar. O quiera. Bar Irlossiel es el hogar ideal para todas aquellas almas atormentadas que no encuentran descanso ni paz en ningún otro lugar.

-Ha llegado el momento del adiós, Ayla, le dijo con voz serena. -Allá fuera nos espera una tarea difícil, cuya meta aún no está clara. Me has dado mucho en qué pensar, aunque la decisión ya está firme. Sólo necesito un poco de tiempo para decir adiós, para deshacerme de ciertas cargas. Comienza una nueva etapa en Cardolan. Como un nuevo amanecer nos espera…

Casi sin darse cuenta habían pasado toda la noche hablando, y en estos instantes el sol se asomaba por el este.

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05/03/2017, 10:10
Ayla

-El Sol sale, nace nuevo día y con él una nueva esperanza... Te esperaremos Finduilas...

Y comenzó a avanzar hacia las afueras del bosque. Desando el camino avanzado anteriórmente, hasta el punto en el que se despidió de Denelloth. A la vista de la torre del silencio. Se paró cerca de la entrada, y susurró en una voz que muy pocos podrían escuchar: -Denelloth..., Denelloth... te convoco.

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05/03/2017, 10:11
Director

Ayla susurró el nombre del montaraz y se quedó escuchando el silencio. A sus pies, el rocío del amanecer hacía brillar el manto verde en Bar Irlossiel. Meditaba sobre el lugar, sobre lo que significaba. El nombre sindarin quería decir “la morada de la doncella del susurro del deseo”…  Y en las plantas, en los árboles, en el aire, en el agua… En todo se podía sentir una llamada al descanso, a la paz, a la sanación. Una llamada difícil de resistir para aquéllos que tenían heridas o estaban agotados.

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05/03/2017, 10:13
Director

Ayla notó una presencia a su izquierda, entre los árboles. La sombra de Denelloth alcanzó sus pies mientras avanzó hacia ella. Sus pasos parecían dubitativos, inseguros, llenos de sufrimiento. Pero su rostro no reflejaba el dolor de las heridas. Y Ayla se fijó como incluso en su tormento, pisaba el suelo con la misma mezcla de firmeza y cariño que los grandes dúnedain de Arthedain. A ella le llegó el recuerdo de Thelran. Su orgullo, pero también su cercanía a la naturaleza. Como los dúnedain del norte sentían toda esta tierra como si fuera suya, pero al mismo tiempo ellos le pertenecían a la tierra y la respetaban por encima de todo.

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05/03/2017, 10:14
Denelloth

-Hola de nuevo, le dijo con una mirada llena de nostalgia en sus ojos grises. -No vas a entrar en Ost Dinen. No era una pregunta. Su voz áspera y duro por todo lo sufrido resultaba extrañamente cálida y reconfortante. En sus viajes, Ayla había conocido a muchos Hombres del Oeste. Muy distintos entre sí, pero en todos ellos había visto algo de su grandeza. De entre todos ellos, los auténticos dúnedain del Norte destacaban de una forma especial. Garrano, Thelran… Hombres valientes y sensibles, que luchaban en una guerra sin fin contra un enemigo implacable. Luchaban pero no eran guerreros. No habían nacido para la guerra. Luchaban porque para ellos esta tierra era sagrada. Y porque habían asumido el papel de protectores. En su interior no se sentían guerreros. Era su oficio, su obligación. Pero luchaban por su supervivencia, y la de todos. No luchaban para conquistar reinos ni para imponerse sobre los demás. Luchaban para preservar una cultura, unos ideales, una forma de entender la naturaleza, el mundo y la vida. Luchaban para que su recuerdo perdurara en la Historia. Era una pesada carga tratar de ser digno de una historia tan grandiosa. Pero ellos la asumían con naturalidad. Era su destino. Eran hombres de pocas palabras, pero de un honor y una capacidad de sacrificio enormes.

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05/03/2017, 10:18
Ayla

-Cierto Denelloth, no he venido a entrar en Ost Dinen, mi tiempo aquí expira. He de partir, pero antes quería hablar contigo. A lo largo de mi vida, he vivido rodeada de la noble gente de tu raza, alguno tal vez lo conozcas, ellos han derramado por mi y yo por ellos. Perseguimos una idea, que defiendo con mi sangre con mi vida. Es el camino que he elegido, y siguiendo ese camino te encuentro a tí. Uno de los mas nobles, roto por el enemigo, herido hasta lo inimaginable, abusado... Pero no son las heridas físicas las que duelen. No puedo imaginarlo, pero es tan patente que puedo sentir un reflejo de él. Ciertamente, éste es un lugar de descanso, de vida, de curación, es un refugio para el resto de tu alma. Pero esto no es lo que tu raza hace, quedais pocos, y cada vez menos, pero por donde vais dejáis una huella difícil de borrar. Es por ello, por la huella que dejásteis en mi por lo que te he buscado. No puedo marcharme de aquí sin intentarlo. Para ello, te pido que me escuches.

-Hay un lugar, que lucha por hacerse hueco en este mundo roto por el mal, un lugar que trata de curar las heridas de una tierra y las almas que la habitan, desgastada y torturada por la guerra, pero que florece para traer una nueva esperanza, un rayo de luz en la oscuridad, una demostración de que cuando todo parece perdido, arrasado, desolado, siempre queda una semilla, que crece, florece y germina para dar lugar a otras y volver a traer a la tierra el resplandor que una vez tuvo. Es por ello por lo que vengo a buscarte, para ofrecerte una oportunidad de recuperar aquello que te ha sido arrebatado, para demostrar al enemigo que no puede con los dunedain, que mientras camineis por la tierra, mientras quede uno de vosotros, habrá esperanza para todas las razas, porque sois los eslabones que manteneis una fuerte cadena unida, pese a los embates a los que se pueda someter, he venido para que germines nuevamente y ayudes a que retorne el esplendor, la devoción, los valores de antaño de los que sois custodios. 

Ayla puso una mano a la altura del corazón del dúnadan. -He venido para llenarte el corazón de vida, de fuerza y que vuelvas. Este es un lugar de olvido, de paz, pero fuera el mundo lucha por que cada vida tenga una oportunidad, porque no haya más gente que sufra los tormentos a los que te expusieron. Cardolan ha caido, pero el Señor de la Guerra Dagorhir fue eliminado y ahora de las cenizas está resurgiendo la vida, buscando lo mejor del pasado y del presente. Pero aún es frágil, y necesita de todo lo que sois, lo que representais y lo que defendeis. Esa nueva tierra tiene poder de curación, distinto del que hay aquí, pero cada persona dia dia, recupera la esperanza, el amor, la vida... Ven y participa de ello, disfruta ahora de aquello que has defendido y si alguna vez estás listo, vuelve a defenderlo. Te ofrezco la oportunidad de recuperar aquello que el enemigo te arrebató, la oportunidad de devolverle el golpe...

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05/03/2017, 10:21
Denelloth

Le cogió la mano y la apretó fuerte contra su pecho. Al tenerlo tan cerca de ella, se acentúó su gran estatura. Él la miró, y en sus ojos grises parecía tener una profundidad infinita. -El olvido y la huida nunca ha sido el camino de un dúnadan… Te acompañaré para ver con mis propios ojos lo que me cuentas. No necesito recoger nada, ya que vine aquí con lo puesto.

Su corazón latió con fuerza, y su mirada se dirigía hacia el norte, por encima de la cabeza de Ayla. Tragó saliva, y una fuerte emoción se apoderaba de él. -En marcha pues, "Dama Lis". Ya me contarás quiénes son aquéllos dúnedain a los que has conocido.

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05/03/2017, 10:23
Ayla

Ayla avanzó con Denelloth hasta la salida del bosque, y fueron en busca de Muryelle donde le esperaba. Antes de dejar el bosque, ella sintió una vez mas el fluir de la energia del mismo, y las almas que lo habitaban. Se despidió así de Bar Irlossiel.

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05/03/2017, 10:24
Director

En silencio se despidieron de Bar Irlossiel. Un lugar extraño, sin duda mágico, que significaba algo distinto para cada uno de sus habitantes y visitantes. Para muchos era el final de un camino, y para otros como Finduilas y Denelloth, marcaba un antes y un después.

Ayla trató de ir más allá, sentir la esencia del lugar. La presencia de la Doncella que le había dado nombre. Su espíritu estaba presente en todo. Era una presencia sutil, sin maldad. Reconfortaba el espíritu y el alma, convirtiendo Bar Irlossiel en un lugar de paz, tranquilidad, olvido, descanso, inspiración. Pero a cambio pedía algo. Tomaba algo de cada uno de los que lo habitaban. Ayla sintió la energía fluir. Los árboles que les rodeaban, las plantas, las personas. Cada uno participaba en crear un aura mágico, atemporal. Nutría las almas sufridas, pero al mismo tiempo las adormecía, las apaciguaba, las sumía en un letargo eterno. Un dulce sueño, pero no era tiempo de sueños ni de huir. Era tiempo de levantarse y enfrentarse al mundo de allá fuera.

Para Denelloth el lugar le había valido para reconstruir su alma y para tratar de pasar página tras unos horrores indescriptibles. También para Finduilas Bar Irlossiel pudo haber supuesto el final de un camino complicado. Pero ella era de otra clase. Su espíritu no era fácil de domar.

Bar Irlossiel iba a seguir existiendo, apartado de todo a pesar de no hallarse lejos. Un lugar para escaparse. Para perderse. Y en algunos casos muy especiales, para encontrarse a sí mismo de nuevo.

En silencio tomaron rumbo sur para llegar hasta el vado de Carenthel. Para regresar a Cardolan.

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13/06/2018, 23:43
Director

Notas de juego

Sigue en: 8.5. Faradrim Aran